MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Pasajero, ser humano Pelluhue, Maule - 2018 Residente: Katherine Guerrero
Publicado: 10 de Octubre de 2018
Animales

Hoy durante la mañana nos reunimos con Daniela de Servicio País, del área de Medio Ambiente, días antes conversamos acerca de los temas que nos convocaban a estar por esta zona, y ella nos hizo una invitación para conocer la Escuela rural de Salto de Agua. Esta escuela está ubicada en el cerro de la comuna de Pelluhue hacia el sur, el transporte para allá es escaso y nos comentaban que recientemente habían pavimentado ese camino hasta un poco antes de llegar a la ubicación de la escuela. Mientras viajábamos rumbo a la escuela, íbamos admirando el paisaje ya que se pueden apreciar bosques y también desde lo alto del cerro podemos ver como se une el cielo y el mar es un paisaje donde los colores se unen casi pareciendo uno. Al llegar a la escuela conversamos con los profesores para conocernos y realizar una pequeña actividad con los alumnos que son 11 en total, la actividad que propusimos, apoyados por la profesora Carolina y Daniela de Servicio País, consistió en buscar en libros animales de la zona que corren peligro de extinción en este sector, con los cuales hicimos figuras en greda que encontramos cerca de la costa, en estos sectores antiguamente se construían casas de adobe pero con el pasar del tiempo y las nuevas tecnologías, estas ya no se construyen, también otro factor es que varias de estas casas se desmoronaron para el terremoto y tsunami del 2010.

Con los niños hicimos una pequeña reunión donde ellos votaron qué animales les gustaría hacer, nos dividimos en 2 grupos y fuimos al patio de la escuela para poder realizar esta actividad, y también para algo muy importante ir: conociéndonos. La profesora Carolina imprimió algunas hojas para poder ir viendo los animales mientras los hacíamos, en una banca pusimos el balde de greda que llevamos y también otro balde con agua para ir mezclando, los niños quedaron un poco manchados, pero no les importó, a algunos les gustaba tomar la greda incluso hubo un comentario  sobre cómo el barro le había dejado las manos más sensibles a uno, y que podían sentir más el viento por las palmas de sus manos. Al terminar esta actividad, algunos niños llevaron un poco de greda para jugar en sus casas, para hacer figuras o para aplicarla en la cara.

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