MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Rebalses Los Choros - La Higuera, Coquimbo - 2018 Residente: Colectivo Caput
Publicado: 28 de febrero de 2019
Cicletada. Seguimos experimentando el ejercicio del deporte

Nunca es tarde para seguir participando…

Gran parte de lxs niñxs de la pandilla ya se han ido a La Serena, Copiapó y otros alrededores del pueblo. Sin embargo, siempre quedan los locales. Esos que no resisten los acontecimientos de una zona rural, sino que viven con fuerza y ocurrencia este territorio.

Y la bicicleta es un elemento primordial para quienes habitan este lugar. Es un arma de doble impacto. Por un lado, es el medio de transporte de los adultos, y por otro, es el movilizador de entretención de lxs más pequeñxs.

Entonces como ya sabíamos que todxs tenían bicicleta, se nos ocurrió a partir de una fotografía que llegó a Vecinal (archivo de fotografías del pueblo) donde se memoraba una cicletada hace unos 20 años, que podíamos repetir la actividad. Quisimos hacer un circuito y todo bien elaborado, pero lxs niñxs se negaron y sólo ofrecieron la posibilidad de hacer carreras cortas, pero muchas veces. Evidentemente tuvimos que adherirnos a su propuesta y entregar como premio una caja de plumones para colorear.

Fin de la organización. Todxs dispuestos en sus lugares para ejercer el pedaleo a full. Pero resulta que llegó  a la competencia el ciclista ícono del pueblo, Simón, quien tiene 4 años y pedalea todo el día por todos partes con 3 ruedas. No lo podíamos dejar fuera, así que decidimos darle cierta ventaja. Él muy gustoso, se hizo parte de. Así que una vez iniciada la cicletada, todxs gritamos para energizar la euforia de lxs competidores.

A la meta llegaron todxs, pero sólo ganó Claudio. Muy agradecido por el premio, recordó que ya no tendría que comprar esos materiales para la escuela… pero al rato ya los había perdido!!! Nos importó poco en realidad, la carrera ya estaba hecha, aunque todo el resto de la pandilla estaba picada porque al ganador poco y nada le había importado el premio.

Pero ya arrancada la noche, el mismo Claudio se acercó a nosotros contando que había encontrado el afamado trofeo, y que gracias a ello podía seguir orgulloso de ser el campeón.

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