MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Caleta de historia Iquique - Caleta San Marcos, Tarapacá - 2017 Residente: Katherine Aravena Cáceres
Publicado: 19 de Diciembre de 2017
De las cicatrices que se convierten en arte

Cuando era niña, me gustaba ver fotografías antiguas. Pensaba que era una manera de viajar en el tiempo. Cuando la estudié, lo confirmé, la fotografía es un dibujo hecho con luz, capturada en un momento del pasado, que te permite lo imposible, traerlo frente a ti y al mismo tiempo, trasladarte a este.

Casi al comienzo de la residencia, me acerqué a Margarita -o Doña Maiga- porque me contaron que tenía muchas fotografías de la caleta. Muy hermética en el comienzo, costó que las compartiera conmigo, pero poco a poco, se generó el lazo de confianza necesario y se abrió un espacio más íntimo entre nosotras.

Margarita se considera feminista, aunque dice que a los 60 años y con todo lo que ha aguantado, ya es tarde, pero trata de aconsejar a las mujeres más jóvenes para que no cometan sus mismos errores. Ella interactúa poco con la comunidad, “me molesta que hablen de lo que uno hace y deja de hacer, así que prefiero quedarme encerrada”.

Margarita tiene una gran conexión con los dibujos hechos con luz, “cuando tiembla y hay que arrancar, yo pesco a los niños y los álbumes, y parto”, y con niños se refiere a hijos y nietos, humanos y perrunos. Con el tiempo, me contó cual era el motivo de aquella conexión. Siendo huérfana, la manera de conocer a su madre fue a través de una única fotografía, y como yo conocí a mi progenitor de la misma manera, quizá ese fue el momento en que se rompió el hielo entre nosotras.

Pienso que, independiente de nuestro propio desempeño vocal, cantar alivia el espíritu y simplifica la existencia.

Sara -o Saray, nombre artístico- ha tenido una vida muy dura. Como me contó, desde pequeña vivió la pobreza en su faceta más cruda y para alegrar el alma y sobrevivir, buscó y encontró en el canto, un medio para lograrlo. Sara es muy alegre, pero su carácter, expresividad y energía, pueden intimidar cuando recién la conoces, pero después de un picante de lapa en su casa, te das cuenta de que esa primera impresión es solo parte de una de-codificación tuya.

El audiovisual está compuesto por imágenes y sonidos, que en su unión, buscan generar emoción(es). Margarita colaboró con imágenes para el documental, mientras que Sara, con su voz para el tema central. Ambas se convirtieron en actrices fundamentales en la realización de nuestra obra, donde sus propios tesoros, fueron sus medios para participar. Con ambas tengo una diferencia generacional amplia y venimos de lugares y contextos diferentes, sin embargo poseemos visiones que se complementaron en este proceso, que al mismo tiempo generaron espacios íntimos y que me otorgaron la suerte de llevarme su amistad.

 

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