CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Archivo Pampino María Elena, Antofagasta - 2017 Residente: Fundación MAFI (Mapa Fílmico de un País)
Publicado: 24 de Septiembre de 2017
El fantasista

Con prisa nos subimos al avión y viajamos a Calama a eso de las cinco, compramos pasajes de bus para las nueve y media cuando parte el primer recorrido a María Elena, pueblo que para ojos ajenos es la última oficina salitrera en funcionamiento a nivel mundial. Pero también es el último ejemplar de vida pampina que existe en nuestro país (todos los otros campamentos mineros que la acompañaban cerraron porque la producción del salitre, que mantenía la economía de cada villorrio, no dio abasto).

Desde antes de llegar habíamos agendado una reunión con trabajadores de la Municipalidad de María Elena, nos encontramos con dos pampinos, uno joven y el otro más viejo, fervientes protectores de su estilo de vida, quienes brindaron pleno apoyo a nuestras labores mientras recorríamos el museo conociendo los anales de la historia de la pampa.

Los días son pocos y el tiempo es lento. Trabajamos en las primeras líneas de trabajo colaborativo para luego recorrer las calles en busca de alguna pista de que estamos en la pampa. Escuchamos pitazos desde el estadio de fútbol. Se enfrentaba la Sub 20 del equipo local, Maranata, versus Antofagasta Portuario. El conjunto elenino ganaba por un gol de diferencia al minuto 22, pero no logra mantener el resultado viéndose dominado por su rival. Ahora, en nuestras butacas, frente a un moderno estadio, sentimos a lo que talvez se refería Rivera Letelier cuando contaba las historias del El fantasista.

“Pero lo cierto es que Cachimoco Farfán –y en esto coincidíamos todos, sin excepción- nos enseñó algo que aprendimos y asimilamos como una verdad absoluta: que un gol o una buena jugada, como cualquier asunto importante en esta vida, no estaba completo si no se relataba, si no se contaba, si no se narraba y recreaba con la magia de las palabras”.
El fantasista – Hernán Rivera Letelier.

 

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