MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Territorio en elipsis Curanilahue, Biobío - 2018 Residente: Katherine Aravena Cáceres
Publicado: 13 de Octubre de 2018
El vaivén que quiere ser baile

Alguna vez, un profesor me dijo que los cementerios son una representación de la sociedad que los construye, un lugar del que podemos deducir comportamientos, observar interacciones, identificar clases sociales, entre otras cosas. Cada vez que estoy en un nuevo lugar, no dudo en visitarlo.

Para llegar al cementerio de Curanilahue, hay que recorrer un camino pavimentado que está en un cerro. A medida que se avanza, en el lado izquierdo, la altura va entregando una panorámica compuesta por casas, calles y cerros a la distancia, cerros que llaman la atención por el contraste entre los verdes bloques y la aridez del suelo que les rodea. A la derecha, el muro que se ha convertido en un lienzo, complementa la imagen con algunos mensajes.

El cementerio posee tumbas en tierra y mausoleos. Nada tan ostentoso, bastante homogéneo, fiel a lo que he observado en las calles. Retratos y algunos elementos icónicos de la minería, se hacen presente en las tumbas. 

Un olor a pintura irrumpe en mi caminar, en la entrada está “Lito”, un pintor muralista, de quien ya bastante me han comentado. Conversamos un rato, me cuenta sobre su trabajo, temáticas, panorama general del arte en Curanilahue y sobre el mural que pinta. Se llama “El Edén” y busca embellecer el cementerio para el día 1 de noviembre.

En varios de los murales que vi en las calles, en el recorrido por el cementerio y en la conversación con Lito, se hacen presentes ciertos elementos provenientes de la minería. Me pongo a pensar en la potencia e importancia de esta cultura, pero también me pregunto por la cultura mapuche y la cultura campesina, que alguna vez predominaron en el territorio. Al mismo tiempo, pienso en aquellos elementos que se convierten en iconos, aquellos en que la banalidad de la repetición, impacta en su esencia. Me pregunto sí, ¿son los iconos, una real representación de lo que somos, de nuestras manifestaciones? Bajo el cerro con un descoordinado, pero empeñoso baile en mi cabeza, una alborotada interacción entre los conceptos de habitar, territorio y cultura.

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