MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

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Red Cultura
Residencia: Apuntes para nombrar una huerta en Mataquito Hualañé - La huerta, Maule - 2016 Residente: MUCAM + NODO
Publicado: 4 de Noviembre de 2016
La tierra se movió para todos por igual

Viernes. Día de Taller en la Escuela de La Huerta a las 13:20 hrs., pero antes, junto a Gabriel Peñaloza -de Servicio País- habíamos quedado en tomar desayuno a las 11 am con Marcela y José. Ellos son una pareja de adultos mayores muy interesante, forman un dúo de música folclórica que llaman “Juventud del ayer” y participan de otras actividades culturales en Hualañé, tienen una historia de vida intensa y una especial relación con los habitantes de La Huerta, localidad donde residen desde hace diez años. Doña Marcela nació en La Huerta y su familia es de las históricas del lugar, según cuenta, es descendiente de un cacique que dominó esos territorios, incluso nos dice que su abuelo donó los terrenos para que se construyera el actual cementerio de la localidad. Aún siendo tal su arraigo han sido rechazados por un grupo no menor de la población básicamente por litigios de terrenos, asunto del que nosotros mantendremos distancia. Entendiendo que no nos corresponde y es completamente imprudente involucrarnos en estos conflictos puntuales propios de la comunidad, comenzamos a visualizar algo que sintomática y periódicamente aparece en los relatos de los habitantes que hemos entrevistado, historias de conflictos territoriales que desde la primera entrevista en terreno aparecieron. La historia más potente y ejemplificadora al respecto es el mítico personaje –de Santiago- que habita en el galpón de la antigua estación de trenes de La Huerta, aquel que llamamos Diógenes Huertino (Encuentros, 5 de octubre del 2016). Aún recuerdo la reacción acalorada que produjo el tema en la primera reunión que tuvimos con la comunidad. No es muy difícil notar una especie de malestar en algunos habitantes de La Huerta para con los afuerinos –ya sean de Santiago, Curicó, Talca o Hualañé-, quienes, en una especie de relato mítico vienen a representar todo lo malo que ha venido pasando. ¿Qué ha venido pasando?. Quizás la mezcla atómica que produce una larga exposición a los noticiarios centrales de todos los canales de la TV abierta, o, a los programas protagonizados por expertos en delitos de baja laya, o, a los jueces televisivos que borronean la ley y la justicia. Pero todo esto parece más una sensación que una aseveración que se traduzca en un aumento de los delitos en La Huerta, pues nada de eso ha pasado según el comisario de la policía local. Todo esto es más bien una escenografía mental instalada desde la paranoia y el centralismo capital. ¿Dónde está el peligro? En una de esas es el televisor encendido y no el vecino.

Y así, como suelen ocurrir los asuntos importantes, sin darnos cuenta y de sopetón, un fuerte temblor grado 6,2 con epicentro en Curicó –a menos 50 kilómetros de aquí- nos movió el piso al mismo tiempo y sin discriminación. A las 13:20 hrs. y parados sobre una misma jalea gris nos batimos por casi un minuto. Las madres fueron por sus hijos, los profesores evacuaron la escuela y así fue como se suspendió el taller de pintura. Ya con la tarde libre regresé a la casa de Marcela y José, almorzamos, conversamos, y los entrevisté frente a la cámara como hasta las 21 hrs. Volvieron a contar su historia con la misma emoción y cariño.

 

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