CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES

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Red Cultura
Residencia: Alturas tomadas: quebradas y construcciones Valparaíso - Toma Violeta Parra, Valparaíso - 2017 Residente: Migrar Photo
Publicado: 15 de Noviembre de 2017
Llegó el agua

Ya llevábamos como una semana desde que no pasaba el camión cisterna. Nos volvimos expertos en ahorrar agua, pues aún nos quedaba un poquito de los mil litros que hace el estanque. A veces las condiciones de vida de este lugar llevan a desconcentrarse un poco de nuestras tareas y cada acción que realizamos conlleva un cierto grado de dificultad.

Averiguando qué sucedía con el agua, llegamos a la información (gracias a nuestros vecinos) de que los trabajadores de los camiones estaban en paro hace ya varios días. El motivo, la alcaldía anterior había estado pagando el doble de los dineros correspondientes a la empresa que transporta el agua, por lo que el actual alcalde dio la orden de regularizar este problema, pagando lo que corresponde. Esto llevó a que los camiones detuvieran sus actividades,  trayendo consecuencias a los campamentos de las alturas de Valparaíso.

De repente sentimos un ruido en la mañana y era el camión que estaba circulando por el comité de enfrente, por lo que nos quedamos alerta para cuando pasara por nuestra casa. Y si, por que los camiones del agua y la basura no tienen horario específico, hay que estar todo el día atentos y salir a recibirlos, por lo que te obliga a estar en casa esperando su llegada. Esperamos y esperamos, y nada, el camión no pasó por acá. Así llegó el otro día, y en la mañana nuestro vecino Julio nos grita que el camión estaba pasando, a lo que salgo corriendo con la boleta y pijama para que nos echen agua, pero el chofer grita que pasa en un rato más. Entonces decidí quedarme sentado a la orilla del camino hasta que el camión se detuviera a dejarnos el agua. Así estuve unos 30 minutos hasta que llegó Eric y Julio a acompañar la espera. Dos veces más, y todavía el camión pasaba de largo. Hasta que Julio lo hizo parar y se detuvieron. Enojados bajaron del camión y nos echaron agua a nosotros y Julio. Eric se subió al tambor para afirmar la manguera y enseñarme cómo se hacía, pues él ya lo había hecho antes varias veces. Quedó todo mojado y se llenó el estanque.

No nos pidieron ni las boletas.

Diego.

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