BitácoraResidencias de arte colaborativo

Residencia: Gráfica textil agrícola. Pozo Almonte - Las Quintas, Tarapacá - 2016 Residente: María Lorena Figueroa Reyes
Publicado: 10 de octubre de 2016
Mamiña

El pueblo de Mamiña queda hacía el interior de la cordillera, este fin de semana se celebra una Fiesta Patronal, llamada La Rueda, en adoración a la Virgen del Rosario. La tradición dice que al fin de semana siguiente, la octava, se realiza una danza ritual que recorre el pueblo.

Me fue un poco difícil llegar a Mamiña, no hay buses directo a cada rato, yo imaginé que subirían varios buses o algo así, por tal acontecimiento, y no fue así, me tuve que levantar con tiempo y pedir por favor a los choferes de los otros buses que llamaran y me reservaran un pasaje. Ya logrando estar arriba de la micro, en donde no íbamos más de diez personas, todos se percataron que no era de allí, fueron amables y para mi suerte me toco irme adelante, teniendo toda la panorámica.

La primera parada fue en La Mina El Colorado, para mi desgracia fui testigo de la montaña que han construido, cerros inmensos de relaves (conjunto de desechos tóxicos de procesos mineros), los cuales se destacan por un fuerte color rojo. Pienso y me imagino, que es la sangre de nuestra tierra. Paramos allí porque mi compañero del lado derecho se bajaba allí, quise que ese momento pasara rápido, pero lo chistoso fue que el chofer, del lado izquierdo, me dice; “Si quiere se baja y toma fotos”… yo con cara de asombro, saco una que otra foto, desde la micro, sin bajarme, pero dentro de mí, no podía creer que fuera considerado como un atractivo turístico.

Dudo que me lo haya dicho en otro tono, bueno ya con la bajada del minero pude estar en la ventana, la abrí de inmediato, quise sentir el viento, saque toda mi cabeza afuera, luego de tomar mucho aire, comienzo a levantar una conversación acerca de la minera, cuántos años lleva y si saben que esos son relaves y si llegase a llover mucho más de lo normal, esos desechos, llegarían a los valles donde están los pueblos… les comenté el ejemplo de Copiapó, residencia del año 2015. Bueno ahí se creó una muy buena conversación.

Ya en Mamiña me explican que todo lo de la fiesta comienza a las 16.00 hrs y que con los tiempos del norte es probable que a las 17.00 hrs. Me dejan en unas termas para aprovechar el viaje, pero me ofrecen venir a buscarme en un tiempo más para llevarme allá por considerarlo como un atractivo turístico.

Al llegar vemos una mujer Aymara lavando su ropa, el primer comentario de mis acompañantes es: “Qué hace esta mujer acá, hay que echarla está contaminando”. Yo molesta por el trato desde sus propios pares, me saco la ropa le pido permiso para bañarme y me meto en el agua, ella me dice que lavará en la orilla. Hablamos del detergente, lavaba con OMO, le expliqué que con jabón Popeye no contaminaba, que era biodegradable. Mientras yo danzaba en ésas aguas mágicas, seguía conversado con la señora, ya había olvidado a los amigos que me llevaron allí, hablamos de ovejas, de siembras, de abonos, de luz y oscuridad, etc.  Se dio cuenta que yo también era un mujer de tierra, entremedio de su dulzura me comentó que tenía una casa arriba en la cordillera, la cual estaba sola, ella lloraba en las noches porque su casa estaba sola, me la ofreció, me preguntó si me gustaría quedarme allí una temporada. Ella después de haber tenido 200 cabezas de ovejas, ahora tenía solo 30 en un corral cerca del pueblo. Quiere eliminarlas todas y trasladarse a Alto Hospicio para estar más cerca de sus hijos y nietos. No sé por qué, me imagino que es la última pastora.

El tour continuó, conocí el cementerio y el mirador en donde existe una piedra que dice “Perdón madrecita por todo el daño que te estamos haciendo”. Hay que comentar que Mamiña está fuertemente intervenida por las mineras.

Entro a la iglesia por curiosidad, aún era medio día, pero algo me hizo entrar, estaba la señora Orietta Caqueo, quien pertenecía a la tercera generación de alférez, a ella le tocaba preparar a la Virgen. Observé cada detalle e incluso sentí el aroma de su perfume. La celebración comenzó sin Párroco, nunca existió uno, las personas se acercaba a despedirse de la Virgen, que está sobre una alfombra en el suelo junto a San Marcos. Al acercarte te entregaban un ramo de flores, Orietta me entregó un ramo de flores rojas y amarillas, le había contado que era de Yumbel donde se celebra San Sebastián y el rojo y amarillo son sus colores, al igual que San Lorenzo de acá. Ella persigna el ramo en la virgen antes de entregarlo, junto a ello entrega una bolsita con algodón y 2 pastillas. Al volver a sentarme una señora con la que ya había conversado o más bien interrogado, me dice que esas flores están bendecidas porque acompañaron a la virgen durante los ochos días junto con el algodón y si me duele el oído, al ponerme ese algodón se me pasaría, porque estaba bendecido. Ya con eso no podía más, tenía algodón bendecido.

La orquesta comenzó a tocar mientras la Virgen subía por los aires, cayeron cintas desde su  altar, los niños y mujeres las tomaron, yo también fui y tome una. Al terminar la orquesta sale despidiéndose de ella y las personas también y de inmediato forman una rueda, lo lindo era que estaba la rueda de los niños y la de los adultos, regalaban trago y comida por montones.

Al volver a Pozo Almonte, me piden apoyo con dos talleres que se están realizando en Mamiña, el de piedra canteada con niños y niñas y otro de arte con las mujeres. Regreso a Mamiña feliz, ahora el lazo es más fuerte, una vez a la semana nos estaremos sintiendo, conociendo y compartiendo.

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