MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: El repliegue de Palmilla Palmilla - San José del Carmen, O'Higgins - 2017 Residente: Carlo Mora
Publicado: 4 de Noviembre de 2017
Puré

Anoche me desvelé y vi 2 capítulos de The Story of Film (una serie muy interesante realizada por Mark Coussin sobre la historia del cine contada por décadas), luego Viridiana de Buñuel que me evocó una vida reciente quizás dentro de la Hacienda y Goodbye Dragon Inn de Tsian Ming Liang, sobre la muerte del cine. Antes de acostarme estaba viendo tele con don Joel en su living y de pronto sonaron unos golpes muy fuertes en la ventana que da hacia el patio interior (que es donde dormimos), sin causa alguna, no había nadie, no fue el perro, no había viento,  don Joel me dijo que probablemente era  un vecino que se estaba muriendo y que quizás había pasado a despedirse. Traté de no hacer mucho caso, pero sin duda no me pude quedar tranquilo.

Me desperté tarde y me fui hacia el Huique sin avisar al whatsap que tenemos con los SK8 que iba para allá. Quería ver como se mostraba la plaza un sábado por la mañana (mediodía en realidad). La feria había terminado hace poco rato y la plaza estuvo casi despoblada. Algunos goterones caían solitarios, se avizoraba una lluvia que no me vendría mal para una siesta, pensé. Luego de un rato en que me quedé mirando los horribles carteles de los candidatos, me fui a almorzar a un restaurante de allí cerca. Mientras comía una carne al jugo con puré (muy recomendable), observaba los cuadros y otros adornos “campestres” del restaurante, escenas criollas, caballos, trillas, casas de campo, todo, mientras en dos teles encendidas pasaban un programa sobre aviones estrellados en Nat Geo, de fondo unas cuecas de música incidental más los olores mezclados de la cazuela, el pollo asado y la carne al jugo. Pensé en el interior del restaurant como un reverso ordenado e institucionalizado de paisaje de la Sexta Región. Una mezcla entre Homecenter Sodimac y ruina colonial, de Discovery Channel con cazuela. No me la pude con el postre.

Todavía no se largaba a llover.

Me fui entonces a pasear en auto por sectores que no conocía de la comuna. Tomé un camino de tierra interior y llegue al sector de Crucero, una pequeña urbanización incrustada en medio del campo, con plaza y todo. Carritos de completo en los patios, gente arreglando autos, almacenes cerrados. Luego de eso me acordé que me habían comentado que había un cantor a lo divino que vivía en la Polvareda (o Polvadera), en el sector trasero de la casa patronal. Fui para allá. Pregunté, pero me dijeron que seguramente era en la Arboleda, que siguiera por ese camino y llegaría a Agua Santa donde vivía el “Millahuino”. Seguí, pregunté, me mandaron al fondo de un callejón, no estaba, allí me mandaron a la casa de su mamá, donde seguramente estaría. En efecto, me presenté, conversamos un rato al lado del auto y él amablemente me invitó a pasar a su casa. Qué bonita figura la de “pasar”, pasar a saludar, pasar el rato, pasar a comerse un completo.

Allí, ya en el living, conversamos largamente por alrededor de tres horas, le comenté a lo que me dedicaba y él me contó un poco de su vida y también de su pasión por el canto. Resultó que sabía muchos versos, versos antiguos, por el Cisne, por Noé, por la Muerte, hablamos de los proyectos, de las municipalidades, de los cahuines de los folkloristas, de la tradición, de los lugares donde se canta hoy en día, del trabajo, en fin. Me contó que Palmilla celebra una fiesta para la Virgen del Carmen el 16 de Julio donde Moraguita, y el último fin de semana de septiembre en el Huique. Que todavía quedan como 4 o 5 cantores que se juntan del sector para estas fiestas. Fue un encuentro notable. Lo invité a que los vayamos a ver prontamente, así que veremos qué pasa. Luego de eso, me fui por un camino interior que me llevó a Apalta, allí recorrí hasta el final del camino, donde me  encontré con grandes viñas, Montes, Las Niñas, etc., todas con construcciones gigantes y modernas en medio del campo, al lado de casas patronales: absurdo. (Danilo Petrovich)

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