MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Retrato en las Alturas Putre - Ticnamar - Belén, Arica y Parinacota - 2016 Residente: Catalina Garretón Matzner
Publicado: 15 de Octubre de 2016
Si no hay agua no hay vida​

El transfer nos pasa a buscar a las 8:00 am en punto a la plaza de Belén. En el auto vamos, Adela, Matilde, Roberto, Isabel, Zacarías, Bárbara, Manuela y yo. Debemos ir hasta Zapahuira para juntarnos con los demás que vienen de Arica y completar el grupo. Tomamos desayuno en el clásico restaurante al paso. Comimos sopaipillas gigantes con queso de cabra y té de canela con clavo de olor.

Copaquilla, en quechua: qupaqilla, significa “polvo color ceniza”. Es un pueblo ubicado en la comuna de Putre al nororiente de Arica a 3000 msnm, data del s.XII. Famoso por sus hortalizas especialmente sus lechugas, por su Pukara, fortaleza prehispánica, ubicado en una puntilla rodeado de acantilados, declarado monumento nacional. También conocido por su reciente proyecto de acuicultura, estanques donde están criando truchas arcoiris. Bajando del bus nos presentan a la señora Juliana, famosa agricultora y dirigenta de la zona. Ella lidera la excursión, nos muestra sus cultivos, y enérgicamente nos guía para mostrarnos los lugares imperdibles de su querido Copaquilla.

Nos comenta que ya no plantan lechugas, ya que por la llegada de unas palomas grandes que se están comiendo las cosechas dejaron de plantar algunas cosas y se vieron obligados a construir invernaderos para evitar que esta ave arruine su producción. Ahora siembran habas y arvejas en su mayoría. Nos dirige hacia los estanques de las truchas y nos explican como están criando estos peces de agua dulce, nos explican que recién están haciendo la prueba de calidad en restaurantes de Arica. Utilizan paneles solares y tienen un sistema de bomba donde reutilizan y limpian el agua de los estanques, lo que lo hace un proyecto autosustentable, pero aún están necesitando de más paneles solares para que el costo sea menor en su mantención y más conveniente a futuro. No se puede divisar ninguna, son tímidas cuando sienten mucha gente nos aseguran.

Subimos un cerro y pudimos ver desde arriba la vista del imponente valle. Doña Juliana nos cuenta las leyendas que le marcaron en su infancia. Nos decía que su abuela le advertía que un día el agua se acabaría, y que el sol dejaría de brillar. Dice que un día se acercó a la puerta de la Iglesia, lugar de piedra donde se encuentra una cueva muy profunda, y que lanzó una piedra la cual se le devolvió con la misma fuerza desde adentro. La leyenda cuenta que si puedes llegar con un hombre blanco y un hombre negro, con un toro blanco y un toro negro y los sacrificas a la puerta de las rocas, se abrirían las compuertas y serías poseedor de grandes riquezas minerales.

Juliana le daba énfasis a la presencia de gentiles en los Pukara. Seres mitológicos muy presentes en la creencia popular, se dice que eran seres muy pequeños que vivían en la penumbra y fueron quemados, o transformados en piedras al ser expuestos al sol. Se presencian muchas chullpas señoriales, antiguas torres funerarias aimara. Juliana nos comenta que la roca y el agua las movían con facilidad con tan solo llamarles, ellas subían o bajaban a sus órdenes. La cruz arriba del cerro proteje la vertiente de agua que emerge de éste mismo, agua que aprovechan y comparten entre toda la comunidad.

Entre los cerros se puede apreciar bastantes restos de cerámica que corresponden a todas las variedades del Período Intermedio Tardío y del ulterior Tardío incaico: Chilpe. Otros trozos de estilo Saxamar y hay también cerámica de la cultura Arica de los valles bajos y medios, confirmando el intercambio y la coexistencia de múltiples étnias propias de nuestro pasado.

Subimos al bus y pasamos a almorzar al mismo restaurante al paso, probamos el chairo, plato característico que sirven como entrada, éste consiste en una sopa con chuño, papa y carne. Posterior a esto visitamos el Tambo de Zapahuira. Los tambos incaicos eran una especie de albergue o residencia no definitiva para agentes imperiales que controlaban la producción de las etnias locales para asegurar el aporte que debía hacerse al imperio, además de ofrecer albergue transitorio a los caravaneros y servicios como espacios para el pastoreo. Zapahuira es un excelente ejemplo de lo que para ellos era un módulo administrativo provinciano. Al pie del cerro Huaycuta yace el tambo Zapahuira 1 y colindando con el poblado, yace el complejo denominado Zapahuira 2, lo que los separa hoy en día es una carretera. Un arqueólogo Beleneño nos explica la importancia de este lugar y hace entrevistas a los pesentes.

 

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