MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Memorias Lafkenche: imágenes y relatos de Toltén Toltén, La Araucanía - 2017 Residente: Colectivo Catrileo+Carrión
Publicado: 8 de Noviembre de 2017
Viaje a Temuco y una nueva amistad

Nos juntamos a eso de las 10:00 am con Luis Pérez para juntos ir a comprar las pinturas para el galpón de la Mesa de la Mujer Rural de Toltén. Nos juntamos en la reciente inaugurada feria libre de Nueva Toltén, un espacio de dos calles que queda cerca de la Biblioteca de Toltén, donde quien desea puede llevar sus cosas y vender o intercambiarlas. Mientras llegábamos a la feria nos encontramos con las lamngen Ana Díaz y Elisa, quienes nos detuvieron un momento, entre conversaciones y cariños nos pusimos rápidamente al día. El día estaba brillante y la feria a pesar de ser pequeñísima y estar comenzando, cuenta ya con personas ofreciendo productos artesanales y comidas preparadas.

Divisamos a Luis a lo lejos, desayunando un ceviche comprado ahí mismo, con reineta traída desde Queule. Nos ofreció probarlos, pues estaba realmente exquisito, un sabor potente pero fresco, se notaba que estaba hecho hace poco y por manos expertas.

Fuimos en búsqueda de esmalte al agua por toda Nueva Toltén, pero los dos lugares que venden pinturas, solo tenían pintura al óleo brillante y escasa variedad de colores. Además esta pintura resulta muy compleja de manipular por las manchas y los acabados abrillantados que deja en las superficies. Así que decidimos entre todos irnos hacia Temuco, a la “picada” de Luis. Mientras caminábamos hacia el bus, Luis sugirió que nos fuéramos en un bus que se va hacia Temuco por el camino antiguo de Pitrufquen, camino de tierra que va siempre pegado al lado del río Toltén. Accedimos pues la vista que prometía el viaje era muy atractiva. El sol nos acompañó todo el viaje, conversábamos que parecía el primer día de primavera de la zona, pues las temperaturas no han subido, así como la lluvia y el granizo han sido una constante de toda nuestra estadía.

Durante el camino hacia Temuco vía Pitrufquén pudimos ver los vaivenes del río Toltén, el zigzagueo de serpiente líquida que inunda todo el camino, imaginábamos cómo se debe haber sentido la vibración del maremoto de 1960 en la superficie brillante de esa serpiente-río, ¿Cómo se habrá desbordado? ¿Qué caminos se propició para sí misma esta serpiente devastadora de agua dulce y salada? Comentamos con Luis la belleza del paisaje, la enorme cantidad de agua y nuestra pésima decisión de no llevar cámara en el bus. Luis nos dijo que debíamos volver a hacer el recorrido y bajarnos a mitad de camino para grabar, sacar fotos y mojarnos un poco. Nos dormimos con esa idea y despertamos ya en Pitrufquén. De ahí a Temuco solo quedaba una hora.

Al llegar a Temuco nos bajamos en el clásico paradero del supermercado, de ahí caminamos una media hora hacia el centro histórico, en búsqueda de la ferretería favorita de Luis, tanto por precio como por calidad y atención. Llegamos y comenzamos a debatir sobre los colores, dejamos que Luis nos aconsejara sobre las decisiones técnicas, pues tiene una vasta experiencia en pintura en espacio exterior en Toltén y sus alrededores, así como en la Patagonia.

Luego de elegir los colores y mezclarlos, nos fuimos hacia el terminal rural con la pintura y los implementos, ya sintiendo todos la insistencia de un calor húmedo y el sol punzante sobre la piel. Nos fuimos a comer pescado frito afuera del terminal rural; compramos nuestros pasajes en un bus grande, para irnos sentados y con los implementos cómodamente. Ya cansados, llevábamos 5 horas en esta labor, de la cual solo 3 horas habían sido de viaje para llegar a Temuco.

El bus partió, y este se iba por Freire, por el camino de asfalto, por lo que sabíamos que íbamos a llegar antes que el previo medio de transporte, pero no contábamos con quedarnos en pana a la salida de Temuco. Nos hicieron bajar luego de 30 minutos de pruebas, arreglos y todo tipo de torturas realizadas sobre el motor del bus. El bus solo chillaba y salía un olor fuerte a humo. Nos miramos y solo comenzamos a bajar. Nadie reclamaba, solo se cubrían la frente del implacable sol de 3 de la tarde reflejándose en plena carretera. Ni siquiera había ganas de espejismos, todos mirábamos impaciente hacia Temuco, esperando la liebre que iban a enviar para poder llevarnos a Nueva Toltén. Luego de 20 minutos apareció y nos subimos.

Llegamos a Nueva Toltén a las 5 y media de la tarde. Corrimos a la municipalidad a conversar con Álvaro Figueroa, encargado de Cultura y Deporte de la municipalidad de Nueva Toltén, en búsqueda de la escalera o andamios que le habíamos pedido ayudarnos a gestionar. Nos envió al gimnasio para solicitar una escalera de aluminio que estaba ahí. La fuimos a buscar para dejarla en el galpón, sin antes darnos cuenta que no teníamos la llave, pues a la lamngen Blanca se le había olvidado dejarla. Por suerte tuvimos la idea de ir a la oficina de INDAP a consultar, quienes tenían copia de la llave, pues ellos le cedieron el comodato del galpón a la Mesa de la Mujer por 5 años, galpón que antes solo tenía basura. Pudimos así volver a re-tomar medidas para estar seguros y así ajustar todo, y finalmente dejar los materiales y la escalera en el galpón.

Junto a Luis comentamos lo intenso del día, y cómo todo finalmente resultó muy bien. Además, dentro del día, compartiendo con Luis, pudimos conocerlo de cerca y apreciar su sensibilidad y apertura. Compartimos biografías y relatos, ya al final del día, al llegar a Toltén, y luego de resolver todo, nos dimos cuenta que habíamos hecho un muy buen nuevo amigo[1].

[1] Fotografías de paisaje y río Toltén de autoría de Luis Pérez López

« Ir a residencia