MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Confines, donde navegan los tiempos… Cabo de hornos - Puerto Williams, Magallanes y Antártica - 2017 Residente: Viviana Silva Flores
Publicado: 9 de Septiembre de 2017
Wulaia

Navegar por el Canal Murray y llegar a Wulaia, el ancestral lugar de abrigo de los yaganes, es regocijante. Ubicado en la costa oeste de la isla Navarino, Wulaia, dadas sus condiciones climáticas y marítimas se convirtió en un fondeadero tras la expedición de la “Beagle”, aquella capitaneada por Robert Fitz-Roy y que integraba en su grupo también, al aclamado Charles Darwin.

Fitz-Roy, fue el hombre blanco que se llevó como rehenes a cuatro fueguinos (tres kawésqar y un yagán) en 1830 para “civilizarlos”, entre ellos el hoy ¿famoso? Jemmy Button, en un experimento que luego los devolvería a sus tierras tres años más tarde. Durante la estadía en Inglaterra, ya uno de ellos, bautizado como Boat Memory, murió de viruela. Allí, la Iglesia Misionera los “educó” y les enseñó inglés, así como los principios del cristianismo.

En este punto de Wulaia, como se lee en la borrosa placa colocada en el pequeño morro ahí instalado, fue devuelto Jemmy Button y dos de sus compañeros por los ingleses, tras este horroroso experimento. Posteriormente en este lugar también, por ahí por 1855, hubo una funesta misión anglicana que culminó con la masacre de los misioneros y la rebelión de los yaganes. El mito dice que Button la lideró.

Es curioso como en este lugar cargado de H/historia hay dos placas recordando hechos y personajes. Una dedicada a Fitz-Roy como “ilustre explorador” en la que se menciona su desembarco con Jemmy Button, borrosa y, a penas legible, como si no quisiéramos leer esa historia. Y, aquella que se colocó en honor a Darwin, el mismo que dijo respecto a los yaganes: “jamás había visto yo, verdaderamente, seres más abyectos ni más miserables…”[1]

Las imágenes y las palabras generan pensamiento y construyen significado, fragmentos de mundo que nos orientan en nuestra comprensión de las cosas. Me pregunto cómo es posible que estas placas sean tan recientes, pues ambas pertenecen a este siglo y que, hoy, perduren aludiendo a “ilustres exploradores” sin un mayor cuestionamiento y sin dejar patente, que uno de los hechos que más hicieron en estas tierras los colonizadores ingleses fue denostar y maltratar a sus legítimos habitantes.

Hoy Wulaia forma parte de una ruta patrimonial a nivel nacional de la cual me pregunto, si es patrimonial principalmente por haber sido el centro del territorio Yagán, su lugar de reunión o, porque Darwin estuvo por aquí en su paso por nuestro país.

La Historia y las historias como siempre son mis sombras…

[1] DARWIN, Charles. (1945). Viaje de un naturalista alrededor del mundo. Buenos Aires: El Ateneo. [Versión digital] Disponible en: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0012469.pdf

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