MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Agua, Transito y Memoria Colina - Lampa, Región Metropolitana - 2019 Residente: Organización Comunitaria y Cultural La Finca
Publicado: 30 de junio de 2020
Paisaje en transformación

 

Tuvimos que dejar el territorio de forma abrupta. En nuestra última semana, realizamos una jornada de cartografías textiles con la agrupación de mujeres latinoamericanas (AMULAM). Por otra parte, nos encontrábamos organizando nuestras actividades para la semana próxima, que eran la realización de una deriva por el territorio con dispositivos de registro, poniendo énfasis en  acuarela y botánica, especialidad de Francesca, una de nuestras artistas invitadas que iba a comenzar con su colaboración en el territorio. Además con las vecinas trazábamos las entrevistas de la línea memoria, pensando a quién entrevistar y qué lugares eran importantes de registrar para el documental, en otro aspecto nos encontrábamos en organizaciones de las actividades ligadas con el día del agua el 22 de marzo. Todo esto transcurría de forma acelerada, tal como fue el ritmo mantenido durante todo el verano, escuchábamos noticias del virus, pero las sentíamos lejanas, aún muy remotas. Razón por la cual, cuando supimos que había un estado de alarma generalizado y que teníamos detener nuestras actividades fue muy extraño, en un comienzo no entendíamos nada. Con esa sensación de desazón tuvimos que abandonar Estación Colina y volver a nuestros territorios.

Los días fueron transcurriendo, ahora con un ritmo más lento. Manteníamos contacto telefónico y por mensajes con Polonia, Patricia, Olga, Angélica, Paloma y Llili, nos relatábamos nuestras experiencias cotidianas en un paisaje en transformación (tal como  nombró Angélica al contexto presente en una reunión posterior) y también lo que sucedía a nivel vecinal, la organización de ollas comunes, las redes de apoyo, entre otras iniciativas.

En  todo momento, estuvo presente la intención de continuar con los procesos colaborativos iniciados en verano. Si bien en un comienzo no sabíamos muy bien cuál era el camino a transitar, este poco a poco se fue vislumbrando. Mantuvimos muchas reuniones entre el equipo residente junto con Josefina Valdivia, para nosotros Chepa, una amiga muy querida y artista audiovisual experimentada que se sumó al equipo para apoyar la realización del documental desde la línea memoria. Entre todes fuimos compartiendo nuestras visiones, dialogando y encontrando la mejor forma de guiar la materialización de los procesos desde la virtualidad. Chepa se encargó de los detalles técnicos, probar distintas plataformas para saber cuál podría ser más amigable para las vecinas. Por otra parte, con Ana Karina y Nicolás, esbozamos las líneas de trabajo y modificaciones en las metodologías. Luego de varias jornadas de reuniones virtuales, estuvimos en condiciones de concretar nuestra primera reunión con todo el equipo de colaboradoras Agua, transito y memoria.

Esta primera jornada fue muy emotiva, ya que luego de mantener una relación bastante nutrida de vernos más de una vez a la semana mientras estuvimos en el territorio. Durante estas semanas, solo habíamos conversado por teléfono. Es así que vernos, contarnos de nuestras vidas, mandarnos fuerza y ánimo dentro de este contexto virtual, fue algo emocionante y nuevo. Es importante mencionar que para algunas de las vecinas las reuniones virtuales eran algo completamente nuevo, y más aún organizar actividades desde este espacio. Adquirir este nuevo lenguaje significó un gran aprendizaje colectivo.

Entre todes llegamos a la conclusión que nos íbamos a reunir cada 15 días hasta ver materializado nuestro proceso, durante las jornadas sucesivas proseguimos con el co-diseño de los ejes de trabajo, la posibilidad de reunirnos en persona en ese momento era más bien lejana, por lo que nos pusimos en la labor de adaptar todo a las posibilidades del momento. El paisaje continuó transformándose, frente a esto agua, transito y memoria también se convirtió en una instancia de contención mutua, para acompañarnos en los tránsitos inesperados del presente. Por otro lado las ganas de reunirse, encontrar nuevas rutas, persistir en los diálogos y reflexiones desde un punto de vista crítico, siguió siendo la impronta del grupo. Fue así que colectivamente encontramos las formas de continuar y materializar las iniciativas que habíamos trazado.

 

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