MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Donde nace la sed Rio Hurtado - El Chañar, Coquimbo - 2019 Residente: Juan Andrés Yolin García de la Huerta
Publicado: 16 de mayo de 2020
Recorrer esta distancia

‘Para todo hay remedio en la vida, menos para el remedio’.

J.S

 

Comienzo por hacer mención a la poesía de José Sáenz, escritor y poeta nocturnal que acompañó los tres meses de nuestra residencia. Un tocayo del autor, José Badía, me regaló su antología adquirida en La Paz, Bolivia, ciudad que fue el trasfondo permanente de su escritura. Agarraba el libro cuando me acostaba temprano, teniendo por fondo el griterío y las rancheras del bar junto a mi pieza. Esto de ninguna manera dificultaba la lectura, más bien la aproximaba, pues el alcoholismo no sólo amenazó la carrera de Sáenz repetidas veces, sino que acabó por quitarle la vida. Dos versos de ‘La noche’:

 

 Nadie podrá acercarse a la noche y acometer la tarea de conocerla,

 sin antes haberse sumergido en los horrores del alcohol.

 

Hay algo cáustico en su escritura, un empuje que quema, destruye los tejidos de sus poemas. Y a su vez, denota un manejo de las realidades paralelas pues creía en la sincronicidad, concepto acuñado por Carl Gustav Jung. Para Sáenz, la escritura existe para recorrer espacios bicamerales como son el cuerpo, el cuarto, la noche. Sin contradicciones aparentes, porque si bien el y el yo, en frecuente diálogo en su escritura, la proposición de quitarse el cuerpo, el día y la noche, la salud y la enfermedad, dan pie a una tragedia que podrían situar al poeta en un camino sin salida. Sin embargo, es otra es la perspectiva que ofrecen: vida y muerte no son antípodas sino los rostros de un José que airea su mitología en el escenario latinoamericano. Y aunque recurre siempre a la oscuridad, a la soledad, no olvida el amor, el carnaval de la vida. Sáenz echa luz sobre una escritura que está ahí para combatir el olvido, para recordar un camino que sólo cuenta de verdad —para nosotros, para El Chañar y su desierto— si reúne pasado y futuro, si nos permiten hacer sin olvidar lo que queríamos hacer. Y encontrar, así, el regreso.

 

Juan Yolin

« Ir a residencia