MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Agua, Transito y Memoria Colina - Lampa, Región Metropolitana - 2019 Residente: Organización Comunitaria y Cultural La Finca
Publicado: 15 de septiembre de 2020
Retratos de Estación Colina

¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Cómo miramos al pasado? ¿Cuántas veces hemos caminado  por los mismos lugares? Durante el verano 2020 estuvimos presencialmente en Estación Colina, recorriendo el entorno, haciéndonos preguntas, tomando once con las vecinas, sentadxs todxs reflexionando, atando y desatando cabos. Pusimos pliegos de papel sobre las mesas, plumones de colores y tratamos de responder las preguntas que fueron emergiendo, surgieron mapas, dibujos, recuerdos y emociones.  También pusimos papel en cartones y apretadores para poder salir a observar ese paisaje que nos convocaba.

 

Aquel verano nos permitió conectarnos, soltar un poco la mano, conocernos, generar lazos importantes en el transcurso de cada jornada.  Todxs al comienzo fuimos un poco tímidos pero llegado el momento de compartir nuestras experiencias el texto y el trazo comenzaron a fluir.

 

Siendo niñas o niños dibujamos enérgicamente, sin pensar a veces, tan solo como un acto natural que viene con nosotrxs.  Dibujos de paisajes, retratos, monstruos, animales, nubes o rallados con lápiz bic en una hoja cuadriculada, o manchas con mina difuminadas con los dedos. Rasgaduras en el papel -a veces de rabia porque una idea no nos resulta- o miradas al blanco infinito de la hoja, por minutos u horas. Sin embargo siendo pequeñxs todos fuimos grandes dibujantes.

 

El tiempo actual corre tan velozmente que ha dejado a la deriva el ejercicio de dibujar, como deja de lado tantos otros  ejercicios fundamentales para activar el conocimiento. Es entonces cuando hay que detenerse.  El ejercicio de dibujar con la mano es igualmente importante que el ejercicio de escribir palabras o el de diagramar gráficos o el de anotar fórmulas matemáticas.  Cuando la mano se acerca al papel con un marcador el corazón despierta y se conecta con la mano, y sea lo que sea que hagamos estamos en nosotrxs.

 

Dibujar es escribir con imágenes, es relatar visualmente, desde la conciencia o desde el inconsciente.  Es un ejercicio humanx que surgió hace miles de años y nos sigue acompañando de generación en generación.  No solo los pintores y pintoras son buenos dibujantes, todxs somos potencialmente buenxs: simplemente hay que respirar profundo y dejarse llevar por la mano sobre un papel, sin ataduras o con ellas.

 

Hemos vuelto a retomar las asambleas, estamos en medio de una pandemia global que a todxs nos ha generado incertidumbre y miedo, sin embargo este invierno llovió y la primavera trae consigo algunos brotes de esas aguas.  En varias ocasiones se comunicó que los ánimos estaban abajo, aunque de pronto algunas vecinas estaban más esperanzadas,  otras simplemente tristes y cansadas del encierro y las pantallas.  Fue así como renació el ímpetu del dibujo pero esta vez del automapeo o mejor dicho del autorretrato.  Guiadxs por la Brigada Textil tuvimos varias sesiones en donde volvimos a dibujar pero esta vez no el territorio externo sino el interno.  Como un ejercicio de risas emergieron los retratos de cada unx, luego los alter egos.  Pudimos conversar más profundamente de cómo estábamos, de cómo nos sentíamos, llegar con tecitos y galletitas cada unx desde su casa a través de las plataformas digitales, a veces a regañadientes, pero se llegaba. Volvimos al espacio de cariño, trazamos con un lápiz, con un grafito y un papel, herimos el plano con una forma. Miramos con la mano y registramos sobre la hoja, decimos lo que vemos, visualizamos lo que pensamos, vestimos lo que sentimos.

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