MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Agua, Transito y Memoria Colina - Lampa, Región Metropolitana - 2019 Residente: Organización Comunitaria y Cultural La Finca
Publicado: 5 de diciembre de 2020
Tercer encuentro por el agua en el humedal de Batuco.

Nos movilizamos todo el equipo agua, transito y memoria al humedal de Batuco, específicamente al Centro Ecológico de la fundación Batuco Sustentable para conversar, recorrer, compartir los resultados gráficos del proceso de colaboración entre artistas y vecinas de la residencia, y hacer ejercicios de mapeo del territorio. Toda la instancia fue muy significativa, ya que nos reencontramos en persona después de varios meses de trabajar de forma virtual. Por otra parte se realizó una jornada de grabación de algunas imágenes para el documental en algunos lugares de Estación Colina, los cuales ya habían sido definidos en conjunto, tal como la calle Cacique Colin, las líneas del tren y Villa Esperanza.

Como corolarios al proceso realizado junto a la comunidad en el eje agua, escriben las artistas colaboradoras de la residencia.

Escribe Francesca Godoy:

Las fronteras se han multiplicado y por doquier avanzan.

Y ahora con esta incierta apertura/cierre arbitraria de las fronteras, nos dirigimos hacia el final de un proceso muy reflexivo, acompañado de largos meses en los cuales brotar hacia la luz del verano se sujeta a una fuerza interna.

 

El 5 de diciembre conocimos el humedal.

Más allá de nuestras rutas de navegación, nos adentramos en la realidad de su presente in situ, ahí, con una reja delimitante con un sendero construido con una laguna que es un reducto de lo que alguna vez fue…

La desconfianza es legítima.

Su ecosistema loteado y privatizado.

y de pronto… entre las totoras y los cursos de agua

en una vado o playa pequeña avistamos, con el libro abierto de aves de Jaramillo algunos tipos de pato y otras especies.

 

Es el encuentro de los territorios Aconcagua y Chacabuco.

Las fronteras no responden a formas de vida:

Vida- Desborde- Movimiento-

Ante este llamado de alerta, el encuentro de los territorios converge en un ejercicio de memoria de resistencia de defensa y de diálogo.

Como un caudal rabioso nos preguntamos ¿ qué hemos construido y que construiremos ?

 

La presencia de los pimientos, espinos y algarrobos nos permiten regocijarnos en el umbral creado por sus copas ante el poderoso sol.”

 

 

Escribe Jocelyn Muñoz:

“Cuerpo y territorio se entrelazan y los encuentros re activan constantemente los recuerdos, las proyecciones y las necesarias discusiones que reafirman los lazos. Me atrevo a decir que la reciprocidad en los aprendizajes fue el carácter de esta residencia. Ninguna experiencia fue relegada ni nadie fue excluidx de la discusión colectiva dada en los encuentros. Esto adquiere un tremendo valor político y representan el centro vital de una propuesta como la planteada por Agua, Transito y Memoria.

El encuentro con el barrio o el contexto vecinal, implica necesariamente un encuentro con la realidad diferenciada y las problemáticas comunes entre pobres, marginadas del poder político, excluidas y precarias, en su mayoría.

Es trabajando en este campo, con las vecinas, tejiendo redes, como se aborda desde lo hondo
Así es como memoria del agua puede entenderse como un llamado, un eco de una amplia y larguísima lucha sostenida por distintos pueblos, antes y ahora, en este continente. Experiencias de lucha sostenida por afectos y complicidades.  Conocimientos y experiencias diseminados en el tiempo y en el territorio, contra la privatización, la mercantilización y el despojo de las aguas. En este sentido, el caso de Cochabamba en Bolivia resulta emblemático a inicios del siglo XXI, s
u detonante fue la privatización del abastecimiento de agua potable municipal, la extendida lucha dio impulso a otras pueblas de Latinoamérica y ha abierto un camino para los tiempos futuros.

En este recorrido, las experiencias locales conforman un particular acercamiento hacia las practicas y los modos de hacer propios del territorio chileno, en un contexto donde cuarenta años de neoliberalismo ha dejado una profunda marca en las ideas de comunicación y apoyo mutuo.”

 

 

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