MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Sequía y Movimientos. Montepatria, Coquimbo - 2019 Residente: Javier González Pesce
Publicado: 4 de enero de 2021
11.

Estar acá me hace pensar en la utilidad del arte. Esta idea del arte colaborativo se me hace una práctica poco cómoda considerando el rol que he asumido como autor una vez formado como artista visual. Me resulta muy difícil proponer mi proyecto, se siente impositivo. Me siento como un extranjero que llega con ideas ajenas a las necesidades a este territorio (o tal vez no). Me ha costado asumirlo incluso conmigo mismo, pero me parece que hasta cierto punto las lógicas de significación artísticas no tienen un espacio de concordancia de valores en este espacio rural. Siento que si el arte es útil en este contexto es posiblemente como gatillante de situaciones, como posibilitador de un espacio para la discusión y el encuentro, pero se me hace muy difícil pensar en resultados, en las cosas que este proyecto debiese producir. Es como que si a este espacio le sobrara el arte, y como además le sobra honestidad y sencillez, el arte ni siquiera está. Ese arte que no visita este lugar, no es el arte de vivir, no es el de la disposición creativa para desarrollar la humanidad como un proyecto de calidez y adaptabilidad con un territorio determinado. Este arte que acá no llega es el de las prácticas de la individualidad, como si esta fuese capaz de producir excepcionalidades con un valor superior a las de la inventiva y la sensibilidad colectiva y en relación con el medio. No quiero traer mecanismos de producción de situaciones sin antes poner atención e interpretar con sensibilidad los mecanismos creativos, de convivencia y de relación con el entorno a escala (y realidad) local. Estoy pensando en que me gustaría facilitar o conducir un proceso creativo colaborativo en donde yo tenga poca incidencia, no me llegue a constituir en una voz autoral. Ser testigo, plataforma para un dialogo local, una negociación creativa entre personas que habitan este lugar. Pero de alguna manera la sola convivencia de las personas en este lugar es un diálogo de convivencia creativa, uno (pienso yo) de condiciones patrimoniales, este territorio y sus comunidades son un monumento vivo. Hoy me avergüenza el arte y su culto a la individualidad, en un contexto como este, no se muy bien para que sirve. Posiblemente la individualidad es una enfermedad reciente y que el arte es uno de sus síntomas más simpáticos.

Bitácora de la residencia
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