MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Cuentos naturales Purén - Malleco, La Araucanía - 2017 Residente: Katherine Guerrero
Publicado: 17 de Noviembre de 2017
Kwel

Hoy tuvimos la gran oportunidad de ser invitados a presenciar y ayudar a despejar un Kwel en una comunidad en las cercanías de Purén. Gracias a Koché, pudimos participar en este importante acontecimiento. Primero, para entender este acto, debemos entender qué es un Kwel: son montículos de tierra apilados en forma de pequeños cerros, donde antiguamente el pueblo mapuche enterraba los cuerpos muertos de machis y lonkos (personas con un alto cargo dentro del pueblo mapuche), dentro y en las cercanías de Purén han encontrado aproximadamente 300 kwel. Éstos tienen connotaciones sagradas y de uso ceremonial, creemos que hay mucha más información e historias sobre los kwel, y que de a poco iremos descubriendo. Dentro de esta comunidad pudimos ver 3 kwel cercanos entre sí, quedan en lo alto de los cerros que forman el valle, con una hermosa vista.

Caminamos en grupo con un par de bueyes en dirección hacia el cerro donde se encontraba el kwel, cerro que despejarían de pinos y eucaliptos, ya que casi no se notaba y su comunidad necesitaba despejarlo para poder conservarlo como un espacio mortuorio sagrado. Para comenzar, los chicos de la comunidad comenzaron con un LLellipun (rogativa mapuche) donde se ofrendó Muday de Quinoa (bebida tradicional mapuche), con el fin de pedir permiso para poder entrar y limpiar este lugar sagrado donde habitaban los espíritus de sus ancestros.

La limpieza consistió en quitar con motosierra y hacha, los árboles de pino y eucalipto que estaban sobre el lugar, ayudados por una pareja de bueyes para poder ir retirando de a uno cada árbol cortado. Sorprendentemente apareció el Toco, niño de 8 años que guiaba a los bueyes con los troncos tirados por una larga y resistente cadena, como si lo hubiese hecho toda la vida, tarea que no es simple ya que los bueyes son muy grandes y solo se guían con un palo largo de coligue. Era la primera vez del Toco, se notaba muy seguro y contento con su labor. Hoy fue un día soleado donde tomamos mate como alimento y energizante, mientras el kwel iba apareciendo, de a poco el sol se hacía más intenso y el kwel más se iluminaba con sus rayos, dejándose ver para imaginarnos su sagrada historia.

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