MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Agarrando Valle Paihuano - Centro Cultural, Coquimbo - 2017 Residente: Familia Casa Verde
Publicado: 7 de Octubre de 2017
Encuentro de dos mundos

Quisimos cambiar la manera de celebrar a los invasores españoles y más bien recordar que somos una comunidad compleja, mestiza, rica,  diversa y que tal vez hoy no queda más que aprender de los mayores, enseñar a los más pequeños y esperar que tal vez un día dejemos de estar oprimidos por el invasor de turno.

Y todo partió de ahí, de nuestra observación de que hay una diferencia contundente en ser un inmigrante invasor, con poder hacer y deshacer, a ser un inmigrante trabajador, emprendedor o aventurero. Claro, tenemos en común que todos esos seríamos “afuerinos”, bajo el prisma de los locales de acá, pero hay una gran diferencia en cómo se da el encuentro, con o sin poder de por medio.

Quisimos crear un “Encuentro de mundos” que fuera ese lugar donde nadie está forcejeando nada, donde no hay sensaciones de que hay algo entremedio, de que viene tal autoridad y tendremos que escucharlo y tiene que vernos, que tienen que haber harta gente y que con quien va a venir…nada de eso. Era una cita a ciegas que habíamos creado y entramado como un gran obra de teatro. Nuestra performance sería instalar a los justos y necesarios para que ocurra la magia de encontrarse, conocerse y aprender o vivir algo nuevo.

Las tejedoras serían las cocineras y autoras de la exposición de arte textil que montamos junto a otras tejedoras y vecinas de otros pueblos que se habían acercado a participar. Digamos que la curatoría fue responsabilidad de las asistentes que se sentían competentes para hacerlo.

Lo increíble era cuando veían los trabajos y se impactaban. Tejedoras que nunca se han vinculado con  estas mujeres, montando sus obras en la sala principal del Centro Cultural. En ese mismo espacio, instalamos el mapa para mapear historias, recuerdos, sueños de Paihuano. Las personas sin notarse,  anotaron bastante.

Vinieron también del Club de adultos mayores “Cielo Claro”, apoderados de las Wayras”, el grupo literario de Monte Grande y de Cochiguaz, artistas y vecinos de los distintos pueblos que por una u otra razón se habían topado con nosotros y habíamos hecho algún tipo de conexión. Locales y afuerinos compartiendo sin saber que era todo un plan.

Vinieron también a tocar la banda Espiral, de Santiago, que se animaron a colaborar con una cuota de Jazz Rock  y  lograr el punto alto en lo más inesperado para las señoras.

Y un descubrimiento importante fue lo que sucedió con la serigrafía, pues hicimos un stand donde todos podían estampar su polera con un dibujo que había hecho el Nacho, a partir de su percepción de Paihuano. Todos se acercaron a ver y escuchar de qué se trataba esta técnica y más fue el impacto cuando se trataba de estampar, pues todos se animaron a hacerlo, querían saber más, querían hacer sus diseños, mezclar los colores y en fin… desató lo que siempre pasa con esta técnica: curiosidad y ganas de probarlo por uno mismo.

Las señoras probaron colores, patrones, matizados y se volvieron locas pensando en aprender a hacerlo.

Los niños quisieron hacerlo también y los músicos y asistentes en general, todos pasaron la racleta y pusieron un poco de su cosecha en su polera. Estuvimos horas estampando.

También tocaron artistas locales, música popular, cuencos tibetanos, tambores y finalmente el rock progresivo y psicodélico de Espiral.

Todos estábamos felices, todos pudimos disfrutar  y participar, ser parte del encuentro. Todos se iban agradecidos, sintiéndose afortunados de haber sido parte de crear este espacio. Fue gratificante e interesante para todos y queda harto que seguir masticando de todo lo que descubrimos. Seguiremos reflexionando en torno a eso durante un tiempo.

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