MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Gráfica textil agrícola. Pozo Almonte - Las Quintas, Tarapacá - 2016 Residente: María Lorena Figueroa Reyes
Publicado: 14 de octubre de 2016
Las chacras

Los martes son días de chacra, a tres kilómetros de Pozo Almonte. Algunos habitantes del sector Las Quintas desde hace algunos años han sido beneficiados por los fondos de CONADI e INDAP, para el desarrollo de diversos programas que logran reducir la degradación de los suelos y optimizar el uso del agua para riego. Siguiendo la carretera cinco norte, luego de atravesar las quintas en dirección sur, al lado cordillerano se ven algunos sitios en donde se trabaja la agricultura, crianza de ganado ciprino-ovino y mayoritariamente el establecimiento de praderas con alfalfa. Las chacras son trabajadas y mejoradas por medio de proyectos en donde el estado presta ayuda a la comunidad, sin embargo lo que logro ver como resultado de estos proyectos  tiene poco que ver con el mejoramiento de la comunidad. El estado trabaja por medio de proyectos que entregan beneficios para quienes postulan como personas individuales, lo que genera diferencias importantes en las capacidades que tienen unos y otros para relacionarse con su territorio. Con esas diferencias podemos imaginar que nacen también conflictos de intereses; trechos en los ingresos económicos; diferencias de roles en relación a la actividad agrícola, envidias y distancias entre vecinos y familiares, quebrándose lasos muy importantes para la unidad de la comunidad.

Al venir al sector de las chacras estos días he conocido dos experiencias que me parece importante relatar:

La primera es de un matrimonio que le trabaja al beneficiado por el proyecto, donde tienen siembra de alfalfa, zanahoria y betarragas, ellos se encargan de llegar temprano y trabajar el tiempo de riego. Tienen un cuaderno en donde van anotando las horas y quienes fueron a regar esa mañana, ya que el pozo debe de abastecer a varias chacras. Los días martes entre 6.00 a 9.00 AM., se tiene tiempo para llegar y hacer uso del agua, la cual está habilitada desde el año 2014 gracias a un proyecto fotovoltaico. Esta iniciativa genera 24 kilowatts por hora, con 96 paneles, inversores trifásicos on-grid, tableros de conexión y una electrobomba de 20 caballos de potencia. El beneficiado llego a las 9,00 solo a verificar. Otros usuarios llegaron pasado las 8.00 de la mañana, haciendo uso del agua en un corto tiempo. Es responsabilidad de cada usuario organizar sus tiempos de uso de agua. Lo que me llamo la atención de esta experiencia es que ellos quedaron muy sorprendidos de que caminara los tres kilómetros para llegar.

La segunda experiencia fue en “Flor del Desierto” asociación indígena Aymara, ellos están ubicados a más distancia del pueblo, cerca del cruce. Acá solo hay siembra de alfalfa, claramente es mucho más extenso el terreno de siembra y se ve bastante más húmedo que el anterior, al parecer son cuarenta asociados. Llegando, de inmediato me dieron una misión, me toco ir apilando las alfalfas ya cortadas hace tres días, tenía que amontonarlas en la misma dirección, fueron siete hileras, mientras la señora Dorotea Mamani de más de 60 años, se encargaba de ir manejando el riego, utilizando los canales que son de cemento y que van cerrando con un choclón de ropa. Luego de terminar mi labor,  Dorotea me entrego la tarea de ir tapando los surcos de agua con ropa, mientras ella aprovecho de regar otras hileras, más alejadas de donde estaba yo, luego vi cómo se acercó a conversar con sus hermanos. Debo decir que lo que más me llamo la atención fue la interacción de Dorotea con los pajaritos del lugar. Desde las 07.30 AM hasta  9.30 A.M el Chincol fue nuestro mejor amigo. La bandada se acercaba apenas levantábamos la alfalfa del suelo, llenándose de chincolitos que se acercaban a comer las semillas. Luego de 10.00 A.M a 11.00 A.M llegaron las golondrinas. Se notaba que conocían a la Señora Dorotea, porque yo intentaba acercarme a ellas y estas se alejaban, mientras que a ella se acercaban y la rodeaban con sus cantos y revoloteos. Ya cerca del mediodía, estaban las dos bandadas de pájaros acompañándonos permanentemente. Para finalizar la jornada de trabajo caminamos hacia un corral de ovejas en donde les dimos agua y alfalfa para tres días.

Compartimos una merienda, yo llevé  naranjas y chocolate para compartir y ellas me dieron ulpo de harina de quinua. En el sur solo se toma ulpo de harina tostada, que acá también se toma pero es menos habitual que la harina de quínoa. Nunca lo había probado antes y es muy exquisito.

 *ULPO: Bebida de agua, harina y azúcar.

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