CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Memorias Lafkenche: imágenes y relatos de Toltén Toltén, La Araucanía - 2017 Residente: Colectivo Araya-Carrión
Publicado: 28 de Octubre de 2017
Conversaciones con Hortensia Lemún

La lluvia no nos paralizó para ir a visitar a nuestra lamngen Hortensia. El camino hasta su ruka se complicó bastante, pero las adversidades nos motivan más. Subimos y bajamos las colinas que van desde Villa Boldo hasta Rinconada de Pocoyán, la lluvia iba y venía con poderosas nubes cargadas de agua, a ratos el cielo se despejaba pero poco duraba la calma. Nos perdimos en el trayecto, afortunadamente un vecino nos orientó hasta la casa de “Tencha”, como él se refería a nuestra lamngen. Acá todos se conocen, todas las comunidades que viven por Pocoyán saben de sus vecinos. Muchos de ellos se visitan y comparten en las ceremonias que convocan a las diez comunidades del sector. Nosotros habíamos ido una vez a la ruka de Hortensia, cuando realizó un llellipun el 26 de septiembre. En esa oportunidad nos conocimos y desde aquel día que anhelábamos volver.

Hortensia nos estaba esperando con fuego hecho para secar nuestras chaquetas y servirnos un mate para abrir el nvxam (conversación). Nos contó que estaba terminando de tejer un makuñ (una manta) a pedido, porque así prefiere mantener su trabajo textil en vez de venderlos a personas que se dedican a revender a precios elevados. Conversamos sobre cómo hacer que esa negociación sea a precio justo con las tejedoras, dada la importancia que tiene el conocimiento específico de tejer prendas como makuñ, xarilonko, xariwe; así también el tiempo que demora en confeccionarse la prenda desde el vellón y los distintos procesos de trabajo con la lana. Pero es difícil posicionar el trabajo porque es folklorizado o visto como artesanía, restándole toda la energía y trabajo que conlleva. El arte textil es una de las tecnologías que como pueblo hemos desarrollado. Las complejas técnicas de laboreo se han transmitido de generación en generación, no obstante, mucho se ha perdido porque es demoroso y no es proporcional el pago en dinero. Hortensia nos contaba que antes las tejedoras eran hábiles haciendo trafkin, pudiendo negociar o intercambiar sus prendas por incluso animales.

Es así que se nos fue la tarde, entre mates y compartiendo experiencias. Hortensia nos relató cómo su familia eran dueños de grandes extensiones de tierras que les fueron arrebatadas o puestas en venta para colonos y chilenos. Gran parte de Camagüey perteneció a la familia Lemún, no obstante, hoy en las reducciones que quedan todavía perdura la memoria de cómo la vida en el campo ha cambiado. Interesante fue escucharla sobre la historia del lugar, de cómo también ella se proyecta en su ruka. Cuando hizo la ceremonia de su nueva casa, plantó algunos árboles nativos para que le den sombra y cobijo, pero también para invitar a las comunidades a revitalizarse con más fuerza, a volver a plantar nativo pensando a largo plazo. Las monoplantaciones han hecho mucho daño, nos señaló, porque han secado las napas de agua.

Hortensia nos contó sobre su larga lucha como dirigenta y también como mujer e indígena. Nos manifestó cuán desigual son las oportunidades, pero pese a las adversidades, ha sabido salir adelante. Entre la huerta, los animales, su ruka y la comunidad se le van los días trabajando arduamente, nos contó de su participación en la Mesa de la Mujer Rural, de cómo ahí la potencia de las mujeres las fortalece a todas. Su ruka es un lugar de encuentro, donde las lamngen la visitan y comparten saberes y hortalizas.

Dentro de las historias que nos contó se le vino a la memoria el recuerdo de su abuelo Juan, del fogón y los relatos que él siempre le transmitía. Para cada noche de San Juan, todos en la comunidad celebraban, Hortensia pensaba que ese día era el cumpleaños de su abuelo, porque mataban un chancho del que todos comían y se compartía en familia. Nos contó de cómo la iglesia católica introdujo nombres de santos y celebraciones que pretendían reemplazar parte de la cosmovisión mapuche, pues “San Juan” era el nombre winka de la celebración de wiñol xipantv. Así con el tiempo se ha dejado de celebrar la versión cristiana de la celebración, y muchas comunidades han retomado con fuerza las ceremonias, como parte de un espacio de sociabilidad que se cuida y permite fortalecer lazos, así como también el derecho de autonomía y autorreconocimiento.

La noche vino y la lluvia se hizo más fuerte, por lo que nos quedamos a dormir ahí. Esa noche comimos y conversamos mucho, compartimos sobre significados de los dibujos del textil mapuche y de cómo van cambiando según la tejedora o el sector de dónde se hagan. Maravillados quedamos tras compartir de forma tan íntima y honesta con ella. En la mañana desayunamos y le ayudamos a alimentar a los animales antes de que pasara un bus desde Pocoyán hasta Toltén.

Nos despedimos muy agradecidos, ansiando ya nuestro próximo encuentro.

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