MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Los rieles de nuestras voces Los Vilos - Casa de la Cultura, Coquimbo - 2017 Residente: Amalia Pascal
Publicado: 12 de octubre de 2017
Mapeando memorias

Nos reunimos para compartir recuerdos, archivos y coordinar los pasos a seguir de nuestro proyecto. Llegamos un poco antes a la sede de la junta de vecinos Lord Willow con Esteban, Carolina y la señora Marcela para ordenar el lugar y dejar todo listo. Nos juntamos ahí porque el proyecto lo estamos desarrollando con vecinos de la villa, la cual está ubicada casi en la línea del tren y algunas de sus casas son de la ex estación y bodegas. También se han sumado otras personas interesadas en el proyecto y, posiblemente, se sumen más con el paso del tiempo.

Fueron llegando los participantes lentamente, aquí en Los Vilos la gente llega por goteo a todas las actividades. Cuando ya estábamos todos, cada uno se presentó y respondió a la pregunta, ¿por qué estoy aquí? Éramos un grupo diverso, un ex trabajador del ferrocarril y vecino, dos hijos de trabajadores, una familiar de un trabajador y vecina, dos vecinas, un vecino, y nosotros tres. Ya todos conocidos, tomamos once y comenzamos a conversar sobre durmientes, rieles, túneles, recuerdos de niñez y muchas cosas técnicas que me son imposible reproducir. Luego de esto, lo cual posiblemente fue una hora de memorias y risas, comenzamos con el mapeo colectivo.

Yo había dibujado líneas referenciales en un gran pliego de papel, el mar, la línea del tren y la avenida principal. A partir de la conversación y otros recuerdos, la idea era que entre todos fuéramos creando un mapa basado en memorias. Al comienzo, como todo enfrentamiento al blanco del papel, el uso de los plumones era bastante tímido. Aquí las mujeres fueron más audaces y partieron usando el espacio y dibujando sus casas y la línea del tren que faltaba. Luego, todos comenzaron a comentar los primeros dibujos, discutir que faltaba y nos sumamos a la acción. Comentaban en grupos lo que iban anotando o dibujando y finalizamos con un momento de compartir uno a uno lo que habíamos sumado al mapa.

Estuvimos 3 horas conversando, comiendo y dibujando. Todos quedamos contentos con lo que pudimos compartir y emocionados por el resultado de una ventosa tarde llena de recuerdos. Antes de irnos logramos coordinarnos para la próxima reunión/actividad y ya tenemos varias ideas de lo que haremos.

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