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Red Cultura
Residencia: Otras memorias de la madera en Neltume Panguipulli - Neltume - Museo de la Memoria de Neltume, Los Ríos - 2018 Residente: Colectivo Catrileo+Carrión
Publicado: 12 de enero de 2019
Caminata por cavernas volcánicas y sendero nacimiento río Llallalca

En estos tres meses de residencia hemos podido conocer en profundidad a Edgardo y a Eliana, ambos trabajan la madera para hacer muebles y artesanías, pero también ella participa con nosotrxs de nuestras jornadas de trafkin kimün witral donde hemos podido compartir los conocimientos del arte textil mapuche para poder encontrarnos con nuestras memorias en torno a la madera y a las capas de historias políticas de Neltume.

Nuestra amistad se ha vuelto muy significativa en nuestra residencia en el pueblo, casi todos los días nos reunimos en su taller o en el CCMMN. Estos últimos días viviendo aquí han sido mucho más intensos porque echaremos de menos a las nuevas amistades que hemos estrechado, pero también ha servido como pretexto para reunirnos a compartir mucho más. Edgardo y Eliana nos invitaron a hacer unos senderos cerca del pueblo como manera de agradecer todo el cariño y energía que les hemos dedicado a nuestra amistad, con mucha emoción aceptamos la invitación y nos arrojamos a pasar el día caminando entre bosques, senderos y contemplando la abundancia de agua: ríos, rocío, cascadas.

Nos hacía falta dedicar un día para descansar y compartir, disfrutamos mucho de la compañía de la familia de Edgardo y Eliana durante el recorrido. Pudimos conocer las cavernas volcánicas y pasar por detrás de una cascada. Nos dejamos mojar por esa agua que cae vertiginosa y que nos gusta pensar que se toca con el volcán. Con sus aguas derretidas sobre nosotrxs, impregnándonos de su humedad pero también de toda su fuerza o newen. Dentro las decisiones que se tomaron en la comunidad de tejedoras en torno al textil colectivo, fue diseñar el volcán Mocho-Choshuenco como aspecto central de Neltume, de su geografía, de su pertenencia imaginaria a un referente territorial que parece alojar la percepción de casi todas las tejedoras.

El volcán nos ha llamado la atención desde que le conocimos. Desde que venimos a Neltume en el 2015, la visibilidad, brillantez, nieve, sequedad y majestuosidad del Mocho-Choshuenco marcan ritmos que funcionan como temporizadores de nuestra experiencia con Neltume, así como es el color del aserrín de Neltume y las diversas experiencias humanas con las que nos hemos tocado en esta localidad. El Volcán, el füta pillan, la montaña de fuego, es sin duda una fuerza no-humana que incide en la vida de todxs los que nos asentamos en Neltume. Desde una perspectiva espiritual mapuche, el ngen del volcán se convierte en un considerable agente social y político pues es tan materialmente visible que es capaz de producir alteraciones tangibles en la trama real de la vida de Neltume y sus alrededores. Por ejemplo, el volcán es capaz de cambiar la temperatura del agua, de las napas de agua que conocemos como termas; el volcán también fija la distancia del horizonte con la que se puede medir el tiempo de recorrido, también co-produce los vientos catabáticos que se manifiestan junto al ngen del puelche, y por último, contiene la nieve que alimenta caudales de agua que nos bañan, nos dan de beber y, cuando se desbordan, también nos amenazan.

Esta fuerza colosal de energía no-humana que llamamos volcán nos obsesiona, se convierte en muchas ocasiones una temática de especulación que alimenta la imaginación. ¿Cómo será el volcán? ¿Cómo se verá Neltume desde la inmensa altura de la cima? ¿Cual es el rostro del füta pillan que habita el Mocho-Choshuenco?

Recordamos así las conversaciones que hemos tenido con las tejedoras sobre el volcán, y cómo cada una tiene una interpretación diferente, una memoria individual o colectiva asociada a la imagen del Mocho-Choshuenco. Mientras caminamos por las cavernas volcánicas del sendero no podemos dejar de impresionarnos por las rocas, de pensar en sus edades, en los tiempos tocados en y sobre esa materialidad. Es lo más cerca que podremos estar del volcán, al menos por ahora, es el contacto que nos acerca al pillan del Mocho-Choshuenco. Volcán que no es uno, sino que dos. Al parecer al menos dos. Es decir no son dos volcanes, sino más bien un mismo complejo volcánico. Füta epu pillan, más de dos, o más bien, al menos dos grandes espíritus.

Nos gusta imaginarnos el complejo volcánico Mocho-Choshuenco como una multiplicidad de espíritus, como un flujo espiritual, como las memorias que nos compartieron asociadas a su imagen: diferentes, divergentes, abiertas a la creación, y, al menos siempre de a dos.

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