MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Re-cuerpo Futrono - Curriñe, Los Ríos - 2019 Residente: Nathaly Edubina Cano Reyes
Publicado: 19 de febrero de 2020
Soberanía territorial como empoderamiento personal.

En nuestro segundo Encuentro de tejedoras realizado en el quincho de la Sra Erminda Soto, lugar que se ha hecho punto de encuentro recurrente para nuestras actividades, hicimos un diagnóstico post mercado comunitario, además de ver un grupo fortalecido, optimista y ansioso de vivir nuevas experiencias con guiños a la economía circular, nos dimos cuenta que se está forjando un espacio de seguridad y confianza, donde los lazos de parentesco ayudan a aflorar con facilidad la empatía y la memoria de cada tejedora.

Proyectamos el capítulo Mujeres de Campo de la serie documental Emancipadas, dirigida por una residente de nuestro colectivo, donde la experiencia de ver el deseo de pertenencia de un grupo de mujeres de Rinconada de Parral en la Región de O’Higgins,  motivó a las participantes de nuestra reunión a crear un estandarte tipo telar que las identifique como núcleo cuando sean convocadas en un futuro a  exponer a mercados rurales, fusionando en el diseño todas las técnicas que dominan (ñocha, fieltro, telar), postulando la idea de representar a una campesina y sus animales alrededor, con el paisaje de Curriñe como fondo que sostenga esta imagen cotidiana.

La experiencia comunitaria entre mujeres, forjada a raíz de las actividades propuestas por el colectivo, ha generado un espacio de seguridad donde hemos logrado discutir temáticas feministas, tópicos tales como violencia de género y la impunidad de personajes públicos afloran como una necesidad de comprender que en la identificación mutua podemos encontrar amparo ante la desdicha de vivir en una realidad patriarcal que ha oprimido históricamente a las mujeres, donde la soberanía territorial les invita a establecer lazos que tejan redes de apoyo desde la sororidad, donde puedan compartir sus saberes para aumentar sistemáticamente las capacidades colectivas.

Desde el cuestionamiento de la realidad las invitamos a sentipensar el status quo de las relaciones que mantienen y nombrar desde esa perspectiva lo silenciado. Nuestro grupo de mujeres tejedoras tiene una composición etárea amplia,  la que fluctúa desde los 15 años a los 60, diversidad que invita a aprender y comprender desde los distintos procesos que viven las compañeras. El desarrollo orgánico de las relaciones que están surgiendo.

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