MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Agua, Transito y Memoria Colina - Lampa, Región Metropolitana - 2019 Residente: Organización Comunitaria y Cultural La Finca
Publicado: 28 de diciembre de 2019
Llegada a Estación Colina

Hemos descubierto hasta ahora que hay dos caminos para llegar desde Santiago hacia Estación Colina (lugar de nuestra residencia) , una es tomar una micro en el terminal San Borja que pone afuera “Lampa por el Noviciado”, que se tarda un poco más de una hora en llegar al centro de Lampa, específicamente a la plaza, lugar en él que hay que bajarse, caminar unos pasos al paradero y subirse a otra micro que se demora mas o menos veinte minutos en llegar a Estación Colina. Todo esto en términos generales, ya que, al ser una concurrida zona industrial, es muy transitada por vehículos de distinta índole, ya sean microbuses, autos particulares, muchos camiones, entre otros. Lo que implica que la movilización puede llegar a ser muy lenta.

La otra opción que conocemos, es tomar desde el Terminal la Paz cerca del mercado, una micro verde oscura que pone afuera “Estación Colina”, que llega directamente a nuestro destino. Se tarda casi una hora, también dependiendo del tránsito de vehículos.

En ambas opciones el chofer nos deja en una parada en la línea del tren, muy cercana al centro cultural “El Patroncito”, que visitamos en agosto durante el terreno y que pronto también se convertirá en nuestro centro de operaciones.

Estación Colina tiene ese nombre, porque hace algunos años era una estación de trenes, que según algunas vecinas con las que conversamos movilizó a mucha gente, inclusive de otras regiones, para trabajar en ella. Actualmente la estación está abandonada y el servicio de ferrocarriles de pasajeros que conectaba antiguamente Santiago ,Valparaíso y las localidades intermedias , dejó de funcionar hace varios años.

Nos percatamos que en Estación Colina hay solamente una calle de nombre Cacique Colín, es extremadamente larga, se encuentra rodeada de casas, algunas más modernas pero en general antiguas, también muchas parcelas y algunos almacenes de verduras, frutas y mercadería en general. Al continuar caminando por la calle, aparece un consultorio  y luego algunos metros más adelante empiezan a emerger  las industrias.

Podemos observar que hay más gente mayor que jóvenes en el lugar, hay varias señoras sentadas afuera de sus casas conversando con sus vecinas, otorgándole un aire de atemporalidad a la escena,  nos acercamos a dos de ellas, para conversar y para que nos cuenten sobre el lugar y sobre el centro cultural, ellas amables nos responden y nos dan a entender que El Patroncito es un lugar muy conocido y concurrido por las y los vecinos de la localidad.

Caminamos mucho estos primeros días, en ese tránsito observamos y percibimos, más allá del calor de diciembre, la sequía que azota a la zona, con sus ya conocidos estragos a todo nivel tanto en el entorno como en la vida cotidiana de  animales, plantas y personas.

Todo lo anterior, es una suerte de punto de inicio en la realización de nuestra cartografía en el territorio, por ahora caminamos mucho, observamos y tenemos nuestras primeras percepciones. Está todo aún por comenzar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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