BitácoraResidencias de arte colaborativo

Residencia: Central recolectora Cecrea - Valdivia, Los Ríos - 2019 Residente: Mariana Catalina Carrasco Ruiz
Publicado: 6 de marzo de 2020
Pera en el jardín

Oxígeno, humedad y verde podían curar el mal de ánimo del  grupo y además  abrir un buen momento para despedir las vacaciones así que partimos todxs pal botánico. El día anterior  nos juntamos lxs tres mosqueterxs  a desentrañar el presente del proyecto que con dos fracasos a cuesta dejaba ver su punto de inflexión y nos llamaba a leer el relato de un verano que se acababa en dos meses de trabajo intenso y luminoso como un chispero así que sacamos algunas cosas en limpio y pa ir al grano de una vez.  Cachamos que había un vacío a nuestros ojos: no sabíamos cuál  era el motor que movilizaba a lxs cabrxs en la recuperación de la plaza y la playa ni  menos cuáles eran los caminos que darían a ese acometido un desarrollo orgánico y afectivo, así que plop!, porque si bien habíamos avanzado con cierta firmeza irracional e intuitiva ¿qué? a la hora de, no podíamos poner sobre la mesa esas respuestas esenciales salvo en forma de sospechas, por lo demás, distintas para cada unx de nosotrxs. Filo, no había más opción que dejar ese vacío ahí en el cuaderno y darle forma  en un esquema poco útil pero de buenas intenciones mientras esperábamos que al día siguiente  los senderos del jardín botánico nos regalaran un milagrito.

 

Nos fuimos algunxs en la camioneta y otrxs en uber y apenas bajamos de los autos corrimos y corrimos y luego a la escondida hasta que la atención se cautivó por un grupo de chiquillas que estaban ahí fumándose un pito y practicando en la cuerda floja aka slackline y lxs cabrxs no tardaron en intentar hacer equilibrio de la mano de ellas. Miradxs de más lejos y entre medio de dos árboles gigantes que dirigían una línea invisible lxs niñxs parecían caminantes espaciales atravesando la nada a un paso ingrávido pero  suficientemente firme que les permitía avanzar un trayecto de principio a fin y recordé el vacío que nos tenía ahí en ese momento encomendados al jardín. Entramos en el sendero que bordea el río y aunque no llovía la humedad era como un visillo sobre los ojos que se quedaba reposando en las pestañas y entraba por todos los orificios del cuerpo como una transpiración que no salía sino que entraba del bosque hacia nosotrxs, el suelo era a veces fango a veces raíces gruesas así que a todxs nos tocó darle la mano al  Vicente y a su silla de ruedas  para que mejor atravesara por el aire y retomara el camino. Y así anduvimos harto rato entre recolectando moras e incitadas por la Gianella sacando patillas de lo que nos dijo serían las plantas para la nueva plaza que íbamos a construir, cuando llegamos a una especie de playa diminuta que nos dejaba meter las manos al río nos sentamos a comer galletas con bebida que duraron menos que un candy así que nuestra excusa para conversar se fue al carajo y tuvimos que aplicar vozarrón para que algunxs de los cabrxs bajaran de los árboles congregándose de nuevo. Nunca lo logramos completamente y en realidad hasta un poco de pudor nos dio tener que ponerle mente a ese momento tan vivo y lo que resultó más bien fue una reunión de niñas debajo de un árbol de lianas en la que no hubo tiempo de irse en la profunda sino que de organizar y la misma Gianella que organizó el robo de las patillas dirigió la creación de comisiones para el levantamiento de la plaza. Fui su escribana y esto resulto: 1) Comisión basura: limpiar la plaza y buscar soluciones definitivas, hacer un instructivo del manejo de basura para lxs vecinxs y conseguir tambores para basureros. Integrantes: Martina, Vicente, Gianella, Kassandra, Danllela. 2) Comisión Juegos: arreglar los juegos que hay y construir un trepador donde se pueda hacer equilibrio y a la vez subir. Integrantes: Javi, Lolito pro, Pauli, Vale, Javi. 3) Comisión Cancha: trazar una cancha de fútbol en el espacio de la pandereta y construir arcos desmontables. Integrantes: Lukas, Kassandra, Tomy, Lolito pro. Resolvimos en 15 minutos y seguimos el sendero hasta la salida  donde nos encontramos con la escultura de un antiguo rector de la universidad que resultó ser obra del José así que ahí estuvimos harto rato jugando con los detalles y los porqué hiciste esto y aquello.

 

Era la hora de volver y mientras un grupo esperábamos el uber salió nuevamente la idea de hacer el bote pero esta vez con un tono más de queja porque el Javi de plano nos dijo es que ya nos sentimos estafados porque  ¿cuánto rato que quedamos en que queríamos hacer eso y no pasa na? Y si po tenía razón porque la verdad era que Jose, Floro y yo puro nos dábamos vueltas en cómo resolver esa idea y que ninguno había hecho una embarcación antes y filosofar sobre el fracaso o pensar si realmente lxs cabrxs iban a persistir durante la fabricación si además teníamos la misión de reconstruir la plaza  y así larga lista de peros que con más o menos filtro se las hicimos saber, explicaciones sobre las que no en vano el lolito respondió que para qué complicarse tanto si la cosa era hacer un plano del bote primero y después hacer un modelo pequeño de prueba y en caso que funcione hacerlo a nuestra escala.

 

En realidad éramos lxs adultxs que estábamos con la pera así que ahí dejamos la fruta en medio del jardín para que el que oxígeno, la humedad y el verde nos ayudaran a descomponerla hasta el vacío. Salimos del botánico alistadxs para la construcción con la energía de quien gana un elixir en el videojuego.

 

 

 

 

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