MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

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Red Cultura
Residencia: La memoria de los pueblos, huellas del altiplano General Lagos - Visviri, Arica y Parinacota - 2019 Residente: Katherine Guerrero
Publicado: 24 de enero de 2020
Aprendiendo a usar los telares

Aprovechando que tenemos los telares listos y la disponibilidad de don Juvenal el día de hoy comenzamos a llamar a las tejedoras para que comenzáramos a elaborar la muestra de alfombra, don juvenal nos mostró un diseño que el mismo dibujó, la “chakana” que representa de la constelación de la “cruz del sur” cosmogonía del mundo andino.

Nosotros llevamos la lana de diferentes tonalidades de colores tierra para comenzar con su fabricación. Llegó la señora Viviana, además la señora Julia Flores y su hermana que también querían participar, don Juvenal estuvo unos momentos pensando por donde partir ya que según nos cuenta no fabricaba alfombras hace ya bastantes años casi 30 y no recordaba muy bien cómo empezar, sin embargo hizo memoria y comenzó por hacer la “urdimbre”, nos recomendó comenzar por una muestra más angosta para no cometer errores, puso una mesa con las patas hacia arriba y luego de darle 20 vueltas con la lana café oscuro nos dijo que debíamos “encadenar” la urdimbre por los extremos, para luego ponerla en los palos de madera (urdidores) que irán amarrados en los tubos de pvc que están arriba y abajo del telar, comenzó a girar el tubo superior y los hilos se comenzaron a tensar, estábamos toda y todos muy entusiasmadas en saber cómo funcionaba, un costado de los hilos quedó algo suelto así que con una tijeras le ajustamos para que no fuera a torcerse el telar, la señora Viviana comenzó a torcer parte de la lana ya que esta tiene que ir por las orillas de la urdimbre, don Juvenal amarró intercalados los hilos en la parte de en medio con el elevador y con otro listón que es llamado bastón de arrastre que puso entre los hilos sobre la mitad del telar, dejó todo listo para comenzar. Nos hizo una demostración de cómo se pasaba el hilo horizontalmente entre la urdimbre y luego de eso levantó el elevador de en medio y bajó el bastón de arrastre que estaba sobre éste dejando un espacio por donde pasó la lana de vuelta; quedamos contemplando la técnica y así fue pasando de vuelta el hilo una y otra vez bajándolo con el peine de clavos para que se alineara con el anterior, todas y todos lo intentamos hasta que tuvo el ancho necesario entonces el maestro nos enseñó que ahora teníamos que hacer otra técnica con la lana, unos “flecos” como le llamó, estos serían los encargados de darle el diseño y consistencia a la alfombra, al principio nos costó un poco ya que debían tener el mismo largo para no desperdiciar lana, pero después de unos intentos todos pudimos aprender a hacerlos.

 

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