MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: La memoria de los pueblos, huellas del altiplano General Lagos - Visviri, Arica y Parinacota - 2019 Residente: Katherine Guerrero
Publicado: 11 de enero de 2020
Un viaje a Chislluma, a los pies del volcán Tacora

Cuando nos presentamos en la reunión del adulto mayor en la sede conocimos a la señora Brígida Chura Flores quien nos invitó a quedarnos en su estancia ubicada en la localidad de Chislluma por sector línea, preparamos nuestras mochilas y tomamos la micro que pasa por ese sector un par de días de la semana, la ruta es de ripio en su totalidad por el camino no transitan muchos vehículos, en realidad solo se pueden ver manadas de vicuñas salvajes que pastorean por las pampas altiplánicas y algunos flamencos, en el trayecto no se ve ninguna casa hasta llegar a Chislluma donde aparece ante nuestros ojos un pequeño caserío de no más de diez casas de las cuales solo dos están habitadas, al descender de la micro nos recibe un viento muy frio que baja según nos percatamos del mismísimo volcán Tacora que puede verse en todo su esplendor desde aquí, sale a nuestro encuentro la señora Brígida y nos invita a pasar a su humilde morada, nos cuenta que vive sola y de vez en cuando la acompañan su hija Nancy y su nieta, vive de la crianza de llamos y alpacas, no cuenta que la vida le ha tocado dura y que a veces le duele la espalda y lo huesos debido al frío que predomina en la zona, nos habla de una planta que utiliza como infusión para los dolores reumáticos de nombre  en Aymara “uma tola” su significado en español es arbusto de agua, y de un tarrito saca un puñado de la planta ya seca y lista para utilizarla, mientras comenzamos a sacar tejidos y lanas para crear dejamos calentando aceite de oliva a baño maría con la uma tola en su interior sobre la cocina a leñas que también le sirve para calefaccionar su casa, nos enseña algunas de las cosas que teje en sus ratos libres o mientras pastorea con sus animales, podemos apreciar hondas propias de los pastores pero a pequeña escala, además de alpacas y llamos tejidos a palillos y también cordelería Aymara, todo esto sobre un antiguo aguayo tejido por su madre, así atizamos el fuego para que se mantuviera la temperatura constante del aceite de oliva que extraerá las propiedades de la planta, mientras tanto le preguntamos que les gustaría representar dentro del registro del proyecto e inmediatamente dijeron que animales de la zona, entonces pusieron manos a la obra, entre la conversación Nancy nos contó que además la uma tola sirve para dar un color verde a la lana cuando se tiñe con ésta. La señora Brígida llamo a su nieta que estaba cuidando el ganado y le avisa de que no encuentra la cría de una alpaca recién nacida el día anterior, dejamos lo que estábamos haciendo y las acompañamos a buscar a la cría, lamentablemente Nancy la encontró muerta y semienterrada por un zorro que se llevó la mitad del animal para alimentar a su propias crías según nos contaron. Volvimos  a casa con un poco de tristeza por ver a su madre alpaca llorando por el desenlace de su hija, tomamos once y nos recostamos con el cuerpo agotado por el viaje y el frío, dejamos reposando el aceite de uma tola para que se impregnara de toda las propiedades de esta hierba. Al día siguiente nos levantamos y fuimos a recorrer los alrededores pudiendo admirar la majestuosidad del volcán Tacora, las tonalidades de los cerros que nos rodean y lo corrales hechos de piedra y adobe donde guardan los animales durante la noche, volvimos a casa por que comenzó a llover repentinamente, y ya en la cocina seguimos confeccionando las figuras dándole capas de color como a la vizcacha y la pastora que hizo la señora Brígida, Nancy terminó de ponerle los ojos al suri que había comenzado el día anterior mientras nosotros colábamos el aceite y lo volvimos a poner al fuego para luego agregarle unos gramos la cera de abejas que le dará la consistencia final al ungüento para los dolores causados por su reumatismo. Terminado esto nos dispusimos a ordenar nuestras mochilas y emprender el regreso a Visviri, agradecidos por la hospitalidad nos despedimos y acordamos volver a vernos dependiendo del tiempo de la señora Brígida.

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