MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Álbum Creativo de Huiro: Cartografía y Poemario Visual Corral - Huiro, Los Ríos - 2019 Residente: Angélica Elizabeth Saiz González
Publicado: 15 de enero de 2020
NUEVOS FRUTOS

Con la temporada estival se vienen una serie de trabajos que el invierno y la lluvia intensa valdiviana no dejan durante el año. Habíamos estado trabajando en identificación de flora y fauna nativa por un lado según las fotografías y lugares que visitamos solos o juntos al salir a recorrer; y por otro, de lo que observamos día a día en Huiro. Niche, su huerta, sus árboles, ya estaban interesándose más aún en ciertas secciones del libro que hemos ocupado en parte para estas identificaciones, pero que traen además una serie de guías para floración y cultivo. Dentro de esos trabajos, la ampliación de la casa. En el campo, las mudanzas de la casa vieja a la casa nueva, y las posibilidades de ampliación de las construcciones más recientes van modularmente acogiendo más espacio, más actividades y más reunión familiar. Living y cocina se agrandan y empiezan más ganas de todo. Por eso también ayudamos con unas impresiones para llevar hasta el camping de Chaiguin de la casa antigua de la Paty que ahora pone en arriendo a ver si caen algunos veraneantes.

Días de crecimiento, de floración y primeros frutos. Hace casi dos meses habíamos compartido la siembra de algunas semillas que trajimos desde Valdivia, y que ahora ya comenzaban algunas a asomar y otras derechamente a formar fruto. Niche me lleva a ver como salieron ya pepinos pequeños, algunos tomates cherrys, rocoto y repollos, que “arrepollaron por fin”. Ahí, en medio de los árboles de manzana, que antes daban tantas como para regalar, vender y hacer mucha chicha, le entregamos el libro a Niche, lleno de una posibilidad de ampliar la sabiduría que los años y trabajo en el campo y la siempre-cosecha a través del cultivo mayor y permanente, algo que muchos esperan de mas árboles nativos y menos reforestación foránea como el euca y el pino ajeno. El máximo orgullo si, fueron esos maquis que llevaban años sin dar nada y que ahora colman al cansancio los arbustos del frente. Así también, después de un par de meses ya, las confianzas se agigantan, y nos confidenciamos secretos, algunos problemas, como si ya fuésemos medio familia a ratos. A ratos, Huiro parece más que una residencia, y los frutos parecen multiplicarse más allá del arte o la sistematización creativa que los tiempos obligan.

« Ir a residencia