MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Por las vías del tren Caldera, Atacama - 2018 Residente: Sebastián Vidal Campos
Publicado: 8 de diciembre de 2018
Viva la comunidad organizada. Reflexiones, después del primer mes de Residencia.

Cuando llegué a conocer el territorio donde se iba a realizar la Residencia de Caldera, me enteré que el Programa Servicio País estaba interviniendo allí desde marzo del presente año. Y que por convenio, me iba a tocar establecer un vínculo con ellos. La situación me generó un sentimiento, aunque contradictorio, muy bueno. Y es que, dada mi experiencia con el programa, pensé que nada podría salir mal.

Yo fui Profesional Servicio País durante dos años (Pudahuel 2014 y Torres del Paine 2015), y en mi segundo ciclo tuve que recibir a la Compañía Teatro de Ocasión, quienes llegaron a realizar una Residencia de Arte Colaborativo allá cerquita de los campos de hielo patagónicos. Cuando ellos llegaron a la comuna, yo me convertí en el primer interlocutor entre ellos y la comunidad, hasta que prontamente empezaron a fluir en el territorio por su propia cuenta. Hicimos muchas cosas juntos, en pro de cumplir los objetivos que cada uno se había trazado (durante los dos meses que duró la Residencia), exceptuando aquellas exigencias que yo tenía por ser profesional Servicio País. En mi experiencia personal, durante la ejecución de la Residencia en Torres del Paine (el año 2015), conocí a un gran grupo de personas con las cuales aprendí mucho y con quienes formé una linda amistad. Ellos tenían mucha seguridad en sí mismos, y no les costó validarse frente a la pequeña localidad de Villa Cerro Castillo y solidificar su presencia en la comuna, a partir de la presentación de su obra “Una Mañanita Partí”. Menciono esto, porque ahora a mi me ha tocado realizar el proceso a la inversa. Dos profesionales Servicio País, ya instalados en el territorio y trabajando asociativamente con distintos miembros de organizaciones territoriales y culturales de la comuna de Caldera, reciben, en primera instancia, a un “artista” que vendrá realizar una Residencia en el territorio focalizado, por casi cinco meses.

Desde la primera vez que vine, sentí que las expectativas en torno a lo que podría venir a realizar durante la Residencia, o estaban equivocadas o eran muy altas. En mi idioma chilensis-santiaguino-porteño-magallanicus, traté de explicar lo mejor que pude hacia adónde apunta este proceso. Pero incluso a mi, por ser primera vez realizando una Residencia de este tipo, me ha costado consolidar una respuesta consistente y darle peso al trabajo que, se supone, estoy desempeñando. Quizá me he enredado un poco. Y, por otra parte, en un momento sentí que el acarrear un currículum audiovisual me había colocado en un plano errado y me presentaba, frente a la comunidad, como “el tipo que venía a ayudarlos a grabar y editar los vídeos de las actividades”. Situación que suele incomodarme, porque lo atribuyo a una suerte de ignorancia e incluso a un menosprecio de lo que realmente podemos hacer, cineastas y/o fotógrafos, como creadores. Y en este caso particular, sentía que me encerraba en una única línea de trabajo, frente a todas las posibilidades diferentes que podía plantear, como artista residente.

Como pudieron leer allá arriba, no parto esta entrada de la mejor manera. Puede que, esta suerte de desidia, sea debido a  que mi inseguridad se ha acrecentado por estos días. Y aunque no quisiera que situaciones personales que he tenido que sobrellevar en estas últimas semanas se entremezclen con el proceso de residencia, es difícil no sentir inseguridad cuando se piensa que las cosas no van saliendo del todo bien. O peor aún, cuando se piensa que los demás no están entendiendo ni valorando lo que haces. Quizá hoy no debía haber escrito esta entrada. La luna en creciente me ha desacelerado el pulso. Debí haberla escrito el sábado antes de las 8 de la tarde. O mejor en un par de días. Pero asumo que es necesario hacerlo ahora, debido a que, justamente hoy, sentí una cuota de disconformidad, por lo que creo haber hecho hasta el día de hoy, después de un mes y medio de iniciada la Residencia.

Por ello, esta entrada pretende ser un auto-análisis y un resumen de las acciones que he ido delimitando en todo este proceso que, más que nada, se ha concentrado en poder generar (o no) los lazos-vínculo-confianza con los diferentes miembros de la comunidad.

Sobre la llamada “vinculación con el territorio”, gracias a la apertura que los Profesionales Servicio País me hicieron, desde mi primera visita a Caldera en el mes de julio y mi arribo definitivo el 25 de octubre, hacia sus distintas mesas de trabajo en las sedes y Juntas de Vecinos de la Población donde llevan a cabo su intervención, es que pude conocer y vincularme, en mayor y menor medida, con los principales dirigentes y cultores que están trabajando en el territorio. Paso a nombrar a los principales:

Nelson, (poeta, actor y locutor radial), Jenny (Educadora Diferencial y bailarina de cueca) y Alejandra (Bailarina), pertenecen a la Agrupación “Te Falta Calle”, quienes han focalizado su trabajo en la intervención y recuperación de espacios públicos para darle visibilidad a los diferentes artistas de Caldera; José Alfaro (Cantante de Rap y Graffitero) y Sibila (Dirigenta Social) pertenecen a la Agrupación MDU SINDICATE, quienes trabajan con los jóvenes en riesgo social en el complejo sector de Villa Las Playas, por medio de distintas manifestaciones artístico-urbanas como son el Hip-Hop y el Graffiti; Cherry Venus (Joven Cantante y Músico) es parte, junto a Alejandra, del Grupo Reencarnación Colectiva, quienes motivan a niños y niñas por medio de la danza; Doris, Dirigente Social de la Junta de Vecinos de la Villa Padre Negro, trata de encantar a sus vecinos(a) a través de un trabajo que realiza con niños y niñas del sector, por medio de un Huerto Comunitario; Marylita, apoderado del Grupo de baile Novo Generis, apoya en gestión y colabora con las presentaciones de las niñas que conforman el conjunto; Mismo rol que cumple Marysol  como representante de la Agrupación Tripanko, quienes realizan hermosas interpretaciones de Caporales. Todas las personas que acabo de nombrar, junto a Daniela y Ariel (los profesionales Servicio País), la Agrupación Fútbol Más (quienes desarrollan dinámicas de juegos, aprendizajes colectivos y actividades físicas con niños y niñas del sector), los chicos de la Brigada Harvey Milk (Agrupación de jóvenes que trabaja temáticas relacionadas a la diversidad sexual) y un grupo de jóvenes mujeres (Ana, Lucía y Paula, principalmente) que están interesadas en aportar al desarrollo territorial por medio de acciones sociales, artísticas y culturales, son el grupo medular de lo que se ha auto-denominado como “Comunidad Organizada”.

Esta Comunidad comienza a trabajar, desde la llegada de los Profesionales Servicio País, asociativamente en el territorio y construyen, en conjunto, una actividad llamada como el título de esta entrada. Realizan, a la fecha, un total de 4 jornadas, la última financiada con aportes del Programa Red Cultura por medio de un proyecto participativo que formularon entre todos. Yo hago mi arribo formal a la comuna justo en las fechas en que están en proceso de ajustes al presupuesto de su proyecto, y en etapa de trabajo para la realización de las actividades asociadas a él. DialogArte fue la primera (instancia de la cual ya hablé en una anterior entrada) y la Cuarta Jornada del “Viva la Comunidad Organizada”.

La situación, en virtud de los tiempos y la demanda de reuniones y actividades, me obliga a acoplarme al trabajo que estaban realizando estas organizaciones junto a los Profesionales de Servicio País. Considerando dos cosas fundamentales: La expectativa que se generó por la llegada del artista al territorio, en base a la anterior visita que realicé a la comuna, y el hecho de que la mayoría de los agentes claves dentro del sector focalizado para la intervención están ligados a este trabajo asociativo. Por ende, participar de esta instancia, era la principal arma con la que contaba, cuando llegué a Caldera, para poder comenzar a establecer relaciones con los habitantes del territorio. Si fue o no, una estrategia apropiada, eso ya lo podré evaluar en lo futuro.

Por lo pronto, habiendo finalizado la Cuarta Jornada del “Viva la Comunidad Organizada”, recién sentí que podía comenzar a plantear acciones concretas de la Residencia en sí. Antes nunca quise hablar de ello, tan abiertamente (más allá de presentarme en diversas instancias y hablar, brevemente, de lo que se trataba el proyecto que se iba a realizar en la comuna). Las razón principal fue porque no quería pasar a llevar a los Profesionales Servicio País, ni muchos menos a los Dirigentes Sociales que ya estaban trabajando para el desarrollo de estas jornadas (o que se creyera que yo me estaba aprovechando del espacio construido para un beneficio personal). Y, también, porque no quería que se mezclaran los lineamientos del Programa Servicio País con los de la Residencia. Ya que estos, desde la Institucionalidad misma, se asumen como modelos distintos. Y, aunque yo y los Profesionales Servicio País (presentes en el territorio) hemos tenido una buena relación hasta hoy, sé que han existido experiencias negativas entre Profesionales de distintos programas y que han surgido, por diversas razones, diferencias irreconciliables. Por ello, quizá he tratado de ser cauto en ese sentido. Porque, aunque mis ideas y reflexiones en torno al arte vayan en una dirección más crítica, creo en el trabajo de “asociatividad” que se ha estado llevando a cabo aquí en Caldera, y admiro el interés y la inquietud de muchos jóvenes que están, desde sus propias trincheras, creando. Por lo mismo, no me quiero aventurar a reconocer o a desmentir si esta estrategia ha sido la más asertiva. Creo que tengo algunos muy buenos aliados en este momento. Me gustaría mencionarlos, pero guardaré material para las próximas entradas de la bitácora. Como pueden leer allá arriba, ya no todo es tan negativo. Ana, una de las mujeres participantes de la comunidad, me comenta que no lo he hecho mal hasta el momento. Y eso me subió el ánimo.

Termino de escribir esta entrada en casa de Marylita. Y es que, producto de la capacitación sobre Violencia contra la Mujer (escribí sobre ella en una anterior entrada), debemos hacer una intervención pública abordando la temática. Me tocó, otra vez, colaborar con la realización de un flyer. Ya lo hice para la Cuarta Jornada del “Viva la comunidad Organizada” donde ayudé a Alejandra (miembro de Reencarnación Colectiva) a hacer el cronograma y el afiche (con el objetivo de no pedirle a los diseñadores municipales que hicieran ese trabajo), y también para una actividad llamada “Encapúchatelo” que será realizada por los miembros de la Agrupación Te Falta Calle, y que pone foco en la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Ha sido un día largo, y esta entrada me ha demorado más de lo que pretendía. Y eso que no abarqué ni la mitad de los temas que me hubiese gustado tratar. Pero bueno, volviendo a la cuarta jornada de “Viva la comunidad organizada”, que da título a esta entrada, debo mencionar que el principal compromiso que adquirí, para dicho día, fue el de grabar (y era que no). Marylita y Ana bromean con que –ahora sí que “parezco de verdad”. Por el solo hecho de tener una cámara, un micrófono y un monópode en la mano. Con Sofía, pequeña bailarina hija de Marylita, entrevistamos a los dirigentes al final de la jornada. Tras un largo día al sol, con presentaciones de bailes, músicos, pasacalle, talleres, un almuerzo comunitario y la bendición de Don Zoilo (Tesoro Humano Vivo perteneciente a la Etnia Colla), me doy cuenta que me insolé un poco. El padre Inti pica fuerte aquí en Caldera y yo olvidé ponerme bloqueador solar. La jornada termina como a las ocho de la noche. Para celebrar nos vamos a la casa de Marylita. Yo comparto con el grupo hasta eso de las once. Me despido, tempranamente para ser un día sábado, con la excusa de que debo ir a ayudar a mi abuela con el cierre de un puesto que puso en la feria navideña que se instaló en la Plaza de Armas de Caldera. Camino por las vías del tren, las mismas que se me ocurrió usar como título para este proceso, y comienzan a llegarme, tardíamente, unos mensajes por whattsapp (en la casa de Marylita no tenía señal de celular). El primero que leo es de una tía, avisándome que a mi abuelo lo habían atropellado cruzando un paso de cebra y que lo llevaban de urgencia a Copiapó. Al parecer nada tan grave, contusión pulmonar, algunas costillas y la clavícula fracturada. Termino de escribir esto, y en la radio suena un bolero de Lucho Barrios. Mañana será un día mejor.

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