MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Al Des-borde del Camino Huara, Tarapacá - 2019 Residente: Colectivo Pacto
Publicado: 7 de febrero de 2020
Somos como alienígenas: Laboratorio de Experimentos Creativos

Luego de la Etapa 1 de la Misión Pacto con la Tierra, en la que lxs alienígenas Krisálida y Amaranto les pidieron a lxs niñxs de Huara fotografiar los lugares más antiguos, modernos y misteriosos del pueblo; surgió la idea de conocer también a lxs personajes más interesantes para lxs niñxs.

 

Estxs alienígenas saben que los terrícolas creen que ellos experimentan con personas,  que abducen gente y ejecutan procedimientos con instrumentos desconocidos. Pues bien, es verdad, nos lo confesaron: sí experimentan, pero de otras formas… Es por ello que nos pidieron realizar un Laboratorio de Experimentos; pero en este caso; con materiales reutilizados para que lxs terrícolas pequeños creen e imaginen. La misión: saber qué personajes son importantes para ellxs.

 

Entonces, comienza la Etapa 2 de la Misión Pacto con la Tierra:

Esta ocasión será totalmente autogestionada, al igual que la anterior. Los extraterrestres prefieren no hacer contacto con las instituciones de adultxs terrícolas en estas instancias. Esto les permite mayor libertad, promover la autonomía y no ser detectados y perseguidos por los gobiernos. Saben algunas historias antiguas y presentes acerca de torturas, balazos en los ojos, desaparecidos, campos de concentración y muchas atrocidades que los poderosos son capaces de cometer. Es lo mismo que pasó en su planeta, por eso tuvieron que escapar. Saben que la historia se repite…

 

Así que nos tocó cargar mesas, sillas, amplificadores, cajas con materiales, telón, data, ¡Ufff, la autonomía significa este tipo de cosas! Les advertimos a los extraterrestres que se volvería pesado, aunque fueran un par de cuadras hasta la Plaza de Armas, pero nos fue imposible negarnos. Su idea nos pareció interesante y moríamos de curiosidad por saber qué experimentos confeccionarían lxs niños.

 

Comenzamos a armar, ¡dónde están los enchufes!… el viento nos obliga a amarrar el telón… ¡alargadores! Mientras, iban llegando les niñes, las sonrisas empezaron a poblar la Plaza de Armas y los ma-papás nos preguntaban si éramos de la Muni… No, no lo somos señora, somos como alienígenas, es decir, venimos por encargo de ellos. ¿No nos cree? Pero mire… Y para su estupor y el de todxs, aparecen los extraterretres en un video que nos enviaron, invitando a todxs a pintar, modelar, dibujar y construir a lxs personajes más relevantes para ellxs. Muchas veces el compartir es un poco complejo, las pequeñas peleas entre unxs y otrxs, ¡la témpera, la plasticina, los pinceles, esa caja era mía! y así, hasta que entre todxs logramos ver lo importante de compartir.

 

Al ocaso comenzó a suceder, los personajes tenían forma y nos hablaban de lo importante para lxs niñxs. Salió Picachu porque “a todxs lxs niñxs de Huara les gusta”. Aparecieron padres, madres, abuelas que formaban parte invaluable en las vidas de estxs pequeñxs terrícolas. Aparecieron también entrañables seres, testigos silentes del paso del tiempo, testigos de miles de años; aparecieron los árboles, porque “son la vida acá en la pampa salitrera, en el mundo”. Nos hablaron del Sol, compañero de juegos en verano, compañero ineludible del desierto, de piqueros y bombitas en la piscina municipal -que solo abren para el verano, como si en la pampa las estaciones alejaran los rayos del sol de sus pieles morenas- También aparecieron paisajes que solo en sueños se pueden imaginar, los tomates y las zanahorias.

 

Llegó la noche y nosotrxs sufríamos, agotados, solo de pensar en cómo íbamos a llevarnos todas esas cosas… Pero la autogestión tiene sus cosas complejas y otras muy bellas; en este caso; nos tocaron las dos, como suele suceder. Cargados, haciendo el camino de vuelta don José, un vecino de Huara, nos ofreció llevar las cosas en su camión 3/4 hasta nuestra casa y su ayuda para trasladarlas en cualquier actividad que realicemos. Nos bendice y se marcha en su camión rojo, no sin antes dejarnos su número de teléfono y una sonrisa por el retrovisor.

 

 

 

 

 

 

 

 

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