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Red Cultura
Residencia: Colhue, una nueva mirada Pumanque - Colhue, O'Higgins - 2019 Residente: Sebastián Andrés Vidal Campos
Publicado: 28 de marzo de 2020
“Las horas pasan lentamente”

Avances del proyecto en medio de la Pandemia

 

Han pasado dos semanas desde que el país entró en la fase 4 del Covid-19 y casi un mes desde que se diagnosticó el primer contagiado en el Hospital de Talca. Nuestras autoridades han declarado cuarentena total. Pero todavía nadie sabe muy bien cómo va a funcionar aquello. La campaña a nivel mundial llama a “quedarnos en casa”, pero el 70% de la población debe salir a trabajar todos los días. Por lo que el lema: “Stay at home” es prácticamente un privilegio de clases. En Chile ya son casi dos mil los contagiados, pero nadie puede tener certeza sobre la veracidad de la información que se nos entrega. Para la gran mayoría, todo los que ronda al Covid-19 es una absoluta incerteza. Y, en medio de todo esto, pareciera que el tiempo se ha detenido. Que las horas no avanzan, o que lo hacen más lento que de costumbre. Pero, aun así, dejándonos la sensación de que nos falta tiempo.

 

Yo agradezco estar residiendo en un lugar, más o menos, alejado del caos que se debe estar viviendo en la capital. Sin embargo, a veces me angustio por no estar en Santiago o por no ser capaz de dimensionar el estado real de la crisis. Hablo con mis hermanos para saber cómo están y trato de comunicarme con amigos y familiares cercanos, pese a que no soy muy asiduo a las conexiones virtuales. Y es que saber de nuestros seres queridos, al menos, nos entrega una cierta “tranquilidad”. Pero la principal angustia que tenemos muchos, es no saber qué va a pasar con nosotrxs y con nuestros trabajos cuándo esto termine. Se supone que se están implementando medidas y se están haciendo los esfuerzos para que, de alguna manera, se pueda paliar esta crisis. Pero, francamente, no me siento parte de la solución en ninguna de las medidas que se están tomando.

 

Pese a todo, con Aurora tratamos de llevarlo de la mejor manera. Estamos habitando un espacio agradable (que podemos pagar, al menos, hasta fines de mayo), tenemos la compañía incondicional de una jauría de amigos caninos que nos dan alegría y, de cierto modo, seguir guiando los avances en la ejecución del proyecto nos ha ayudado a no decaer en lo anímico. Y, pese a que la estabilidad emocional, como la de tantas personas en el mundo, se tambalea, tratamos de pensar de manera positiva y confiamos en que podremos volver a llevar una vida medianamente normal, en el plazo de unos dos o tres meses. Mientras tanto, hemos seguido liderando los avances que ha tenido el proyecto. Por esta razón, resumo y detallo (en esta entrada) el rumbo que ha tomado la “construcción de la patagua”:

 

Luego de reunirnos con Claudia, la dirigenta de Colhue, el día que decidimos seguir ejecutando el proyecto, nos hemos vuelto a reunir con ella (tomando las precauciones y recomendaciones sanitarias entregadas por las autoridades) en tres ocasiones: La primera, para repartir las piedras y los materiales, entre los vecinos; La segunda vez, para cubrir de protector de madera el tronco de la patagua que trajimos desde el sector de “Las Viñas”; Y la tercera, para comprar materiales en una barraca y un tronco de madera de ciprés, con el que realizaremos un letrero de “bienvenida a la localidad”.

 

Paralelamente, nos hemos mantenido comunicados a través del grupo de Whatsapp que creamos. Y a través de este medio virtual, la gente nos ha mandado fotos de los avances, principalmente del trabajo que han realizado con sus piedras.

 

En cuanto a nosotrxs, “las horas pasan lentamente, como el desfile de un entierro”. A veces uno quiere aprovecharlas, pero el “caldo que se te hace en la cabeza” te traiciona. Cuesta. Es verdad que cuesta. Se hace difícil, a pesar de que han transcurrido apenas quince días. Y de esos, me salté el dieciocho y el veintidós. Hecho que me ha llevado a pensar que, tal vez, no fue una buena decisión el querer seguir ejecutando el proyecto, en este escenario tan adverso. Pero también creo, firmemente, todo lo contrario. Porque “construir la patagua” nos mantiene vivos en la trinchera de esta “guerra Kafkiana”. Resistiendo, como Apollinaire, “la hora en que lloramos, porque creemos que pasará, lentamente, como todas las horas pasan”.

 

Pd. El título de esta entrada alude a un poema del escritor francés Guillaume Apollinaire, quien sobrevivió la Gran Guerra, para luego morir (tras volver a casa) después de contraer la “Gripe Española”.

 

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