MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Tesoros del Cerro Andacollo, Coquimbo - 2019 Residente: Claudia del Fierro
Publicado: 9 de enero de 2020
Maitencillo tiene dulces y otras cosas también

Hoy hemos realizado una nueva sesión de trabajo con video y dibujo en el Club Deportivo de Maitencillo. La cita era a las 9:30 de la mañana. Salimos cargados de Andacollo con un poco de incertidumbre sobre la movilización, que en el verano es incierta. Después de un lentísimo viaje en micro, llegamos a buscar las llaves donde Danisa, cuando veo a Mayleen y Darling caminando hacia nosotros. Entre todos abrimos el local. Decidimos colgar banderines afuera y un cartel anunciando la actividad: ¨Hoy Tesoros de Maitencillo¨.

 

Comenzamos a conversar y Mayleen nos muestra sus avances con el herbario. Ha estado investigando las plantas que encontramos el domingo y varias tienen propiedades curativas. Mientras esperamos que lleguen más, nos movemos a un mesón para empezar con la primera actividad de hoy: un mapeo, donde situaremos los lugares para visitar y filmar. ¿Qué es lo más importante de Maitencillo? – pregunto. ¡La plaza! Responde Darling, la plaza es lo primero. Después comienzan a dibujar algunas casas alrededor de la carretera, la cancha, la iglesia, la biblioteca… Cuando pregunto por personas para conocer, entonces se llena el plano de Maitencillo de casas, la Tía Rosa, que tiene plantas, La Abuela Uba que tiene historias y el palto más grande de Maitencillo, la señora María que hace dulces y tiene pavos reales, la Tía Tina que también hace dulces y sabe de cabras, el Almacén Maitencillo, la Escuela, la casa de los olivos, la señora Susana que hace quesos, el almacén San Jaime.

 

Llega Carolina de vuelta de dejar a su hija con su mamá y pongo play al video, es un armado que editamos con el material de la caminata, a dos cámaras y con buena parte de los audios. Pedimos que nos vayan comentando qué falta, qué hay que sacar. Voy anotándolos comentarios, falta música, falta una voz, los pajaritos. En la segunda parte de la jornada hemos planificado grabar la banda sonora, pero dejamos a las niñas decidir y optan por salir a hacer nuevas entrevistas. Caminamos hacia la casa de la señora María, al lado de la cancha y la encontramos ocupada con los dulces. Ya ha sacado varias bandejas del horno y se dispone a poner betún. ¡No me graben a mí! -dice, no me gustan las cámaras. Así es que ideamos una forma de grabar las manos y elementos de cocina, los dulces y detalles mientras nos va contando el proceso. Luego salimos a grabar la casa, el patio, las gallinas y los pavos reales. Conversamos un rato. La señora María vive al lado de la cancha y era dueña del terreno, pero lo donó. El Club Deportivo es el único club que me gusta, en mi familia son todos futboleros, nos cuenta. Este fin de semana se estrena la cancha recién enrejada con un proyecto. Esperaba que hubiera algún acto, pero parece que van a llegar y jugar no más. Nos despedimos y cruzamos la carretera en busca de la próxima entrevista. Vamos a la casa de la señora Rosa, pero está almorzando. Bajamos al almacén y las niñas deciden entrevistar a Fabiola, que también es la mamá de Abril. Ahora Darling ocupa la DSLR y Mayleen la Gopro. ¿Hace cuánto tiempo existe el negocio? ¿Qué cosas tienen? Fabiola nos cuenta algunas cosas sobre el almacén, que era de su papá. Cuando ella era chica, venía a comprar un señor que solo le compraba a él. Si su papá estaba fuera, el caballero se sentaba a esperar el tiempo que fuera, no le gustaba conversar con nadie más. Pasamos por la iglesia y filmamos un rato, pero se decide investigar un poco para hacer una buena voz en off.

 

Hace mucho calor todavía y volvemos al club, estamos planificando una próxima sesión y conversamos sobre nuevas estrategias para invitar a más gente. Vamos a dejar a las niñas a su casa para hacer una entrevista con la tía Tina, que vive en la casa de abajo. Pero llegamos y está en la ducha. Una prima nos regala dulces y dejamos a las realizadoras porque tienen que ir a almorzar.

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