MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Llegó de Melinka Melinka - Centro Cultural Ascención, Aysén - 2019 Residente: Paulina Martínez Marín
Publicado: 19 de enero de 2020
Vamos a Repollal a ver al Nazareno

 

—Llega a la 1 — dice don Narciso.

 

Nos subimos al auto, viene la señora Mary. Espérense, que también viene la vecina. —Es larga la caminata, partieron a las 8 de la mañana. Pero qué pena que cada año viene menos gente.— Dicen que los de Repollal son evangélicos, quedan pocos católicos por allá.

 

El día está soleado, ideal para contemplar la ruta. Narciso, contento, comenta que el camino está seco. El otro día estaba como jabón, tuvo miedo de andar por ahí.

Al fin se siente que parte la ruta, la conversación no para hasta el final. Se habló de matrimonios, de perros, de las ricas tortas de la vecina, también de las que hace la señora Mary, de los pancitos que se comieron, de la comida que no venden cerca de la Parroquia de Repollal. — Da hambre allá arriba.

 

Narciso prende la radio, están transmitiendo en vivo la procesión. —¡Levanten la mano los que vienen de Chiloé!—dice el cura. El cura que no es de acá, ¿dónde está el cura que era de acá?, se fue para allá, y se construyó tremenda casa.

 

Llegamos y vemos a un montón de jóvenes y mujeres adultas en el suelo descansando, o compartiendo unos pancitos. Risas de niños en el fondo, están todos juntos jugando. Hay otro grupo muy elegante, vienen a un bautizo.

Aparecen los feligreses para instalar al Nazareno. Es igual al de Chiloé, lo donaron desde allá. Vestido de blanco, como las niñas que vienen a bautizarse, su pelo largo y liso brilla al sol. Tiene una nueva túnica, de un satín tan rojo como la sangre que corre por su frente.

Aparece el cura, ese que escuchábamos por la radio. Con pelo rubio y ojos claros, tirando chistes con modismos anglicanos.

 

—Necesitamos paz para Chile— dice, exaltado. —La desunión es culpa del diablo. Dia-vo-lo, como el juego, que tiene dos partes, significa desunión—.  El Nazareno, atrás, mira a los feligreses mientras se dan la paz. Se saludan los que se conocen, incluso cruzan el lugar para darse el beso.

—Ser católico se ha vuelto impopular estos días. Por eso ¡es necesario ser más católicos que nunca!.

 

El Padre termina la misa repartiendo souvenirs. Rosarios para los voluntarios, una oración de la virgen para los feligreses. — No olviden llevar su pedacito de manto del Nazareno, como recuerdo de este día.

 

Pilar.

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