MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: 282 Décimas a la redonda Portezuelo, Ñuble - 2019 Residente: Nicol Eliana Soto Meza
Publicado: 28 de diciembre de 2019
Historias de angelitos entre cimas

Nos internamos entre los cerros del lado sur-poniente que rodean el caserio de portezuelo, a unos 10 km, nos encontramos con un villorrio, El Membrillar, donde nos reuniríamos con los vecinos del sector en el marco de la acción mateadas en viaje.

Nos reunimos en la sede vecinal, armamos una mesa con distintas cooperaciones, comenzaron a surgir los mates, Yerbas, pan de pascua, galletas, huevos duros, tomate con tortilla, etc. Ya instalados, comenzamos a conversar sobre la vida en membrillar, como es el día día en un lugar más alejado del centro poblado, con poca accesibilidad a los servicios públicos y  de salud, con un bus que pasa una vez al día, y que últimamente ha fallado mecánicamente y los han dejado semanas desconectados. Son algunos escollos que deben sobrellevar los habitantes de los sectores más alejados del poblado.

Conversamos sobre historias del sector y recetas que se han ido perdiendo, la sra maría nos habló de varias historias que le transmitió su madre sobre el sector, entre ellas nos comentó que cuando fallecía un angelito (guagua) se velaba dos a tres días y luego el angelito era pedido a la familia para velarlo nuevamente, lo cual les daba buen augurio en los negocios, y así se traspasaban el angelito de casa en casa siendo velado varias veces antes de ser llevado al cementerio.

Muchos de ellos son la 2º ó 3ª generación de la familia que decidieron vivir allí, en primera instancia para ellos era un buen lugar para vivir por la fuente laboral, entorno a la agricultura, nos contaban que la mayoría de los cerros estaban cultivados con avena, legumbres, trigo, papás, etc. Los cuales fueron desapareciendo con la llegada de la celulosa Nueva Aldea, y el monocultivo del pino.

Nos cuentan la desilusión y efectos que han sufrido con la planta forestal ubicada en el sector, llegaron con la promesa de empleabilidad para el sector, lo cual nunca fue significativo y hoy se sienten los efectos de ser vecinos de la mayor planta de celulosa del País, fuertes ruidos y olores desagradables que se extienden las 24 hrs del día, para ellos ya es una mala costumbre, sin embargo aún siguen resistiendo en el lugar, con la idea de persistir con sus historias familiares y tradiciones locales.

 

 

 

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