MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: Ichtaraqaña Chinchorra Camarones - Caleta de Camarones, Arica y Parinacota - 2019 Residente: Claudia Adriana Maricel Araya López
Publicado: 28 de diciembre de 2019
Pescado, visitas, laguna, mapas y galletas.

A eso de las cinco y media de la madrugada se comenzaron a sentir voces y ruidos. Habían llegado los familiares de Don Jorge. Su familia por parte de la señora Ana, son en su mayoría de la región de Antofagasta y viajaron para celebrar el Año Nuevo. Salimos de la pieza y había mucha gente, tazas, leche, niñxs, chocapic, pescado crudo, té, teteras, risas, bastones y muchas señoras en la cocina. Almorzamos en la mesa larga que don Jorge le dice “La Mesa Té Club”, jugamos con les niñes, conversamos y compartimos.

A la noche visitamos a Ana. Ella tiene un restorán y hace turismo. Conversamos acerca la precarización de la vida y le compramos un jugo de mango. Ana tiene dos hijos, es jóven, muy activa, tiene pololo y es ella quien administra su negocio. Ana tiene muchas ideas y fue ella quien recuerdo mencionó la idea de señalizar el camino del humedal hacia la laguna que en estas fechas es muy visitada por niñes, jóvenes y habitantes de la caleta. Con Lorena pensamos en que esta podría ser la primera intervención; porque es necesaria, porque sirve de reconocimiento del territorio, porque he visto turistas que llegan y porque la gente se pierde al intentar ir a la laguna.

Al salir, Ana le pasó a Lorena un mapa de la caleta. Mapa de corte turístico, con señalética y símbolos de referencia. Lo fotografiamos para tenerlo y digitalizarlo. Queremos realizar un mapeo.

 

Hacía mucho calor, el día domingo nos recibía con un sol que quemaba. Caminamos hacia la laguna y nos adentramos al humedal, fuimos con las sobrinas de Don Jorge, hijes, tías y abuelas. Llevamos tres quitasoles de los que sólo pudimos utilizar dos. Me puse el traje de baño detrás de un matorral y me lanzé a la laguna. El agua no es cristalina, el agua es pantanosa y a algunos niños les picaba el cuerpo al salir. Sabíamos que en la casa no había agua para bañarnos de vuelta, por lo que nos resignamos a permanecer con la piel áspera.

Observamos el camino seco, arenoso y con matorrales que no alcanzan a dar sombra a una persona. El agua es salada, en su suelo hay barro y muy probablemente también se pueda encontrar greda natural. Me quede dormida en la arena y comí galletas.

 

 

 

 

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