MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

BitácoraResidencias de arte colaborativo

Red Cultura
Residencia: CH-60, las napas subterráneas y el metalero Panquehue, Valparaíso - 2019 Residente: Josefa Micaela Ruiz Caballero
Publicado: 7 de enero de 2020
Lo teatral

Alfredo Castro llega de Santiago, en conversaciones telefónicas e intercambios de correo electrónico previos, va al tanto del proceso creativo en el que estamos inmersos y nos propone entrar a lo teatral. Nos dice que es muy importante la atmósfera. La sede la oscurecimos durante el día y tenemos diferentes lámparas, maquillajes, máscaras, espejos, y posibles vestuarios para encarnar las imágenes seleccionadas en nuestro último encuentro.

 

Empezamos a entrar en el rito mágico, cada uno empieza a ser otro, entran todos a escena, se sientan en una mesa larga, sobre la mesa hay tizas, máscaras de animales, medias viejas, y piedras, que Pancho se ha encontrado trabajando en el campo.

 

Nos concentramos, ya no estamos en la sede, logramos entrar en un espacio extraño, no es Panquehue. Con las piedras se hace el sonido del tren, Víctor Hugo hace girar la caña y suena un pájaro, todos miran para arriba. Silencio.

 

Me sentí incomoda, vulnerable, me obligó que lo abrazara. Dice el testimonio de Daniela, sentada sobre una silla con luces navideñas moradas.

 

Cada cuál  aparece con su voz contando historias personales: una receta de cocina, un recuerdo de infancia, un momento feliz de la vida. Claudia canta, se hacen ritmos duros y armónicos con las piedras. Silencio.

 

Luego de la experiencia teatral, encendemos las luces frías y empieza un diálogo, hablamos de lo verosímil, de lo que pasó en escena, de lo que nos pasó, ir y volver al recuerdo, pasar por el corazón. Hay que sentirse cómodos nos recuerda Alfredo, pasarlo bien y ser honestos. Hay que jugar. Nos sugiere seguir tejiendo nuestro trabajo con fragmentos de literatura, buscar en los sueños, explorar y salirse de lo cotidiano. Investigar y ser sintéticos en el uso de la palabra.

 

Nos despedimos cómplices de una experiencia que nos removió, como todo viaje.

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